martes, 10 de enero de 2017

Nuevo 7. Guerra colonial y crisis de 1898

I. INTRODUCCIÓN. Política americana. La doctrina Monroe y el Destino Manifiesto.

Los EE.UU. eran ya una potencia mundial y estaban construyendo su Imperio. Estaba respaldado por una pujante economía que requería nuevos mercados donde colocar los excedentes de producción y capital. Después de la Guerra de Secesión (1861-65) y tras la II Revolución Industrial, cuando nacieron los grandes trusts (Rockefeller, Ford...). Son los años en los que se termina la Conquista del Oeste y en los que el concepto de "frontera" se instala en el corazón ideológico de los americanos.

Aquí tiene sentido la Doctrina Monroe: “América para los americanos” (1823), y la doctrina racial del Destino Manifiesto, que defendía la superioridad racial del sistema de vida, económico y político americano. Según esta doctrina, la Providencia Divina encarga a los americanos enseñar al mundo la verdadera libertad y democracia. Así se justifica la intervención americana en países extranjeros.

Cuando podían intentaban la “diplomacia del dólar” o compraban los territorios o se lanzaban a la conquista. En la guerra de México conquistan Nuevo México, Alta California y Texas. Sin embargo, el área de acción preferida fue el Pacífico y el Caribe, por eso emprenderán la construcción del Canal de Panamá y tropezarán con España en Cuba y Puerto Rico. También podríamos hablar de la doctrina del “navalismo”, del almirante norteamericano Alfred T. Mahan, que concebía el poderío naval como el único capaz de proporcionar a un Estado la supremacía mundial, que apareció en los años 90

II. EL DESASTRE COLONIAL. La guerra de Cuba y Filipinas

Desde mediados del siglo XIX se había iniciado en Cuba una profunda transformación económica que contribuye a explicar su independencia posterior. Casi la mitad de las exportaciones se dirigían a EE.UU., mientras que la proporción dirigida hacia España era muy inferior. A finales de siglo exportaban el 90% del tabaco y azúcar a Estados Unidos, de los que recibían tejidos de algodón. La exportación del azúcar cubano se fue haciendo cada vez más sofisticada, que permitió prescindir de la esclavitud, pero tenía la competencia de la remolacha. Cuba era muy importante para los industriales textiles catalanes, además de las empresarios con posesiones en la isla. EEUU hizo cuatro intentos de comprar la isla a España, pero los políticos de turno consideraban que de Cuba no se podía salir sin combatir.

Los primeros movimientos fueron durante la Gloriosa Revolución, cuando uno de los ricos hacendados cubanos, Manuel de Céspedes, inicia la guerra contra España por la independencia de Cuba, en su hacienda de La Demajagua, cerca de Yara, es el Grito de Yara que comienza la Guerra Larga. Cánovas envía a Martínez campos para pacificar la isla. La Paz de Zanjón (febrero de 1878) acordó dar un régimen de autonomía a la isla, pero las familias con intereses económicos en las Antillas impidieron su puesta en práctica. Así se pasó del autonomismo frustrado al separatismo. Es la Guerra Chiquita (1895-1898).

Hay dos partidos en Cuba, el Liberal Autonomista, cubano y la Unión Constitucional, de hacendados cubanos. En 1892 Antonio Maura, ministro de Ultramar propone un autogobierno para Cuba y Filipinas. Es rechazado en Cortes por presiones cubanas y dimite (se le llamó antipatriota, energúmeno o filibustero). Después surge la figura de José Martí, poeta, abogado y periodista cubano, exiliado a Estados Unidos cuando fracasó la guerra Larga (Guerra de los Diez Años). Su tesis era que la guerra con España era “justa y necesaria”. Este funda el Partido Revolucionario Cubano en 1892 y encabezará la guerra a favor de la independencia, que se reemprenderá en 1895 (Grito de Baire). El fracaso del autonomismo provoca el independentismo: José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo serán sus líderes. En el llamado Manifiesto de Montecristi se expondrá su hoja de ruta para el independentismo.

Para EE.UU. la guerra de Cuba era incluso más importante que para España. Se estaba convirtiendo en una potencia mundial y no deseaban una Cuba autónoma. Su capacidad militar terrestre era inferior, pero no su artillería. Por su parte Cánovas tenía la postura del “planteamiento de cuestiones de fuerza, o más propiamente hablando, que no esperan su solución sino de la fuerza”. Los más débiles debieron ceder ante los más fuertes.

Puerto Rico no planteaba serios problemas, puesto que había conseguido su autonomía, la esclavitud había sido abolida y la economía estaba dirigida a través de una élite poderosa que controlaba los movimientos de base popular.

La insurrección cubana se dio a lo largo del año 1895 como consecuencia del relevo en el partido en el poder. Sagasta fue sustituido por Cánovas, que envió a Martínez Campos esperando repetir la pacificación de años anteriores. A lo largo del año 1895 la sublevación se inició con el grito de Baire y se había impuesto en gran parte de la isla, especialmente en el oriente. Sus métodos era la guerrilla con amplio apoyo en la población rural. Sus dirigentes fueron José Martí y después Máximo Gómez, que junto con Antonio Maceo comenzó la insurrección en la parte oriental de la isla. Se pasó a mayor dureza. Se envió al general Weyler de gran dureza en la lucha antiguerrillera. Los procedimientos utilizados consistieron en concentrar la población agrícola, aislando a la población rural de la guerrilla independentista y acotando el territorio insurrecto mediante barreras o “trochas”, con indudable brutalidad. Además hay que contar con la fiebre amarilla, el tifus y la malaria.

Cánovas trata de introducir reformas autonómicas, que no satisfacen a sectores de su propio partido (Romero Robledo) ni a los estadounidenses. En mayo de 1897 EEUU reconoció la beligerancia cubana, es lícito ayudar a los insurgentes. El asesinato de Cánovas (1897) cambió la situación. La mitad de la isla estaba pacificada por la dura táctica de Weyler, pero había de venir la acción política. Weyler fue sustituido por el general Blanco que recibió instrucciones de limitarse a combatir sólo en las zonas controladas por el ejército español. En noviembre se concedió una amplia amnistía, el sufragio universal, la igualdad de derechos entre insulares y peninsulares y la autonomía arancelaria, pero la política de Moret llegaba tarde.

Coincidiendo con la insurrección cubana, se produjo también en Filipinas. La presencia española era más débil, especialmente misioneros y exportación de tabaco y utilización como punto comercial con China. Un papel fundamental lo tuvo una asociación secreta, el Katipunan (Reunión), fundado por Andrés Bonifacio con fines políticos (independencia de Filipinas) y cívicos (ayuda mutua) pero cuya figura más importante es José Rizal . El movimiento fue duramente reprimido y José Rizal acabó siendo ejecutado. El pacto de Biacnabató acabó con la insurrección. Fue la intervención estadounidense la que provocó el alzamiento definitivo de los filipinos.

La situación cambió en el año de 1898. La voladura del “Maine” fue atribuida a los españoles sin pruebas y aceleró la guerra. EEUU hizo una propuesta de compra de la isla por 300 millones de dólares. El 18 de abril las dos cámaras del legislativo aprobaron una resolución, un ultimátum a España. Cuba debía ser independiente, debía retirarse de la isla y se autorizaba al presidente de los EEUU. Mac Kinley para que movilizara los mecanismos militares para conseguir estos objetivos. En el documento se hace referencia a “las horribles condiciones que [existían] en Cuba [desde hacía] tres años, es decir, desde que en febrero de 1895 estallara la segunda guerra de la independencia cubana. Argumentan que es un deber como potencia mundial, en cuanto modelo de libertad y democracia, por la proximidad geográfica a la isla y, sobre todo, por la “destrucción de un acorazado” que estaba “de visita”. La noticia de esta decisión produjo en España manifestaciones patrióticas. La guerra era inevitable.

El “Maine” en realidad estaba en la isla llamado por el cónsul norteamericano para proteger a los ciudadanos norteamericanos residentes en la isla y su hundimiento no se pudo justificar, ni por los americanos ni por los españoles. Sin embargo, fueron los grandes magnates de la prensa norteamericana (Pulitzer y William Randolph Hearst) los que soliviantaron la indignación estadounidense: “Recordad al Maine, al infieno con España”.

Que EEUU ponía como excusa la pacificación de la isla par intervenir era evidente, y el gobierno español estaba firme en evitar el conflicto y decretó un alto el fuego.. Había también en EEUU partidarios de la no intervención. Pero no era sólo solidaridad con los Cubanos, puestos que éstos no les reconocía la independencia a Cuba, sino sólo el “derecho a ser libres e independientes” y sólo exigían a España que abandonasen la isla no que les dieran el estatus de nación. De todas formas los EEUU se comprometieron a renunciar a la isla (apartado cuarto). El senador Teller fue el responsable de esta apartado ¿fue sinceramente humanitario? Hay quien opina que estaba defendiendo a su estado de Colorado, productor de remolacha azucarera frente al azúcar de caña cubano. De todas formas los cubanos agradecieron la intervención americana, que ya les había enviado armas y municiones, a pesar de estar prohibido.

La guerra comenzó a tener su desenlace en Filipinas, donde la situación parecía estar dominada por los españoles. La intervención directa de los estadounidenses decidida a expandirse (Hawaii...) aplastó la flota española en Cavite. En España, al recibirse la noticia se produjeran protestas sociales de escaso alcance político.

En cuanto a Cuba, las autoridades españolas decidieron enviar la flota del almirante Cervera, que llegó en mayo y se vio bloqueada en la ciudad de Santiago. La presión de la opinión pública y la actitud del gobierno acabaron por provocar la salida de la flota y su hundimiento a comienzos de julio. Poco después se produjo la rendición de Santiago y, en el mes de agosto, se firmó el protocolo de Washington, equivalente a un armisticio.

Por el tratado de París (diciembre 1898) España cedió Filipinas, Puerto Rico y Guam a EEUU y concedió independencia a Cuba. En Filipinas hubo una duradera guerra de guerrillas en contra de los estadounidenses, que tuvieron que mantener todo un ejército de ocupación. Cuba tuvo una independencia nominal respecto de EEUU.

El Tratado de París no significaba la completa desaparición de todo el antiguo imperio español, pero se produjo rápidamente. España vendió a Alemania los archipiélagos de las Marianas, Carolinas y Palaos (1899). España carecía de capacidad para ejercer como potencia colonial y debió someterse a las más fuertes, que practicaron una redistribución colonial. España quedó reducida a la condición de pequeña potencia europea cuyas posibilidades colonizadoras se limitaban a Africa (Marruecos, Ifni, Guinea, Fernando Poo) y cuyo interés estratégico era controlar el Estrecho


III. CONSECUENCIAS DEL 98.

a) Consecuencias políticas

No hubo reacciones generales al desastre. Para la clase política lo esencial fue conseguir la estabilidad del sistema político. Hubo un sector del partido conservador (Romero Robledo) que por sus intereses económico (tierras, transporte marítimo) fue partidario del mantenimiento del sistema colonial. Pero no hubo demasiados casos de oposición a la guerra. Ni carlistas ni republicanos, que eran partidarios de una colonización ilustrada, pero que estuvieron una demagogia patriótica ante el desastre. No hubo grandes cambios institucionales ni crisis de Estado. Se utilizó la retórica de la “regeneración”, pero no se vieron cambios políticos.

Los intereses económicos de la guerra dependieron de la relación con Cuba. Los medios industriales catalanes fueron los que más insistieron en la colonia (les vendían tejidos), mientras que los agricultores castellanos y mineros vascos fueron más reformistas. La Iglesia estuvo interesada en Filipinas. Los sectores populares y obreros no tuvieron un enfrentamiento fuerte (no existió un gran número de desertores). Los más en contra fueron los del PSOE. Los anarquistas fueron contradictorios. Los federales aceptaban a Cuba como un Estado más federado. Los nacionalistas vascos estaban en contra, y los catalanes eran más moderados.

El mayor impacto lo tuvo en la política oficial de los partidos. Silvela sólo duró en el gobierno año y medio: desde el momento de la derrota y la firma del tratado de paz hasta los primeros meses de 1901. Silvela representaba en el partido conservador lo contrario que Romero Robledo, una voluntad de transformación y moralización de la vida política, que llegará a tener la expresión del Regeneracionismo. Denunciar esa “España sin pulso”. Su corto gobierno mostró cierta voluntad de renovación, dando entradas a figuras nuevas en la política como el general Polavieja (de carácter regeneracionista) o el regionalista conservador Durán y Bas. Se inició una política reformista, de descentralización y una política presupuestaria que quería eliminar el déficit de la guerra a base de subir los impuestos. Esto hizo aumentar las críticas y las huelgas, que llevaron a paralizar las reformas.

b) El regeneracionismo.

La derrota del 98 sumió a la sociedad en un estado de desencanto y frustración, que se correspondía con la tétrica imagen ante el exterior. La crisis colonial favoreció la aparición de movimientos que criticaron el sistema de la Restauración, y que coincidían con un ambiente cultural internacional de crisis ideológica[1]. Tras el 98 surgieron una serie de movimientos regeneracionistas, que contaron con cierto respaldo de las clases medias.

El caso más paradigmático, junto a personajes como Macías Picavea, es el de Joaquín Costa, que denunciaba en “Oligarquía y caciquismo”, la corrupción del sistema de la Restauración. Propugnaba modernizar el país (plan hidrográfico de pantanos y regadíos) y solucionar los problemas de analfabetismo y miseria (“escuela y despensa”), con una reforma agraria (Liga Nacional de Productores) olvidando el pasado (“echar siete llaves al sepulcro del Cid”). Otras figuras del regeneracionismo fue Francisco Silvela, el nuevo líder del partido conservador y su famoso artículo de “España sin pulso”. Este regeneracionismo llegaba a propugnar la llegada de un “cirujano con mano de hierro” que cortara por lo sano la clase política corrupta.

El desastre de Cuba dio cohesión a la llamada Generación del 98, donde se unen escritores de muy diversa procedencia y estilos, pero con el nexo común de un desencanto ante la vida española (ejemplos del primer modernismo de Machado, Vale Inclán o Juan Ramón Jiménez, de los análisis trágicos de Unamuno o del huraño Pío Baroja). El pesimismo y la angustia sobre la identidad ¿qué es España? La solución es Castilla.

La figura de Ortega y Gasset es también fundamental en este ambiente de pesimismo, su análisis del vitalismo historicista (“yo soy yo y mi circunstancia”) lleva a una preocupación ante la “España invertebrada” (por los nacionalismos periféricos) y la “rebelión de las masas”. La filosofía de Ortega llega a plantear un cierto elitismo de personas que encuentren su vocación de líderes culturales y políticos.

Finalmente, la derrota militar supuso un cambio en la mentalidad de los militares, que fueron pasando hacia posturas más autoritarias como reacción del antimilitarismo que siguió al “desastre”. Convencidos de que la derrota había sido causada por la injerencia de los políticos y del parlamentarismo

III. Situación internacional (optativo)
Por lo que respecta a los EEUU, no se anexionó Cuba, que estaba arruinada y devastada, sino que la convirtió en su protectorado, ocupándola militarmente entre 1899 y 1902, bajo el pretexto de proporcionar las condiciones necesarias para su andadura política en solitario. En 1901 la Enmienda Platt, autorizaba a intervenir en la isla para defenderla cuando se estimase necesario. Estuvo vigente hasta 1934. Cuba alcanzó su independencia política en 1902 y Tomás Estrada Palma se convertiría en el primer presidente de la República de Cuba, aunque siempre intervenida por Estados Unidos hasta que la Revolución Castrista la volcó hacia el bloque soviético.


Fue una guerra imperialista, provocada por los Estados Unidos, en la que España perdió Cuba sin que los cubanos la ganasen.

[1] Son los tiempos de Marx, Nietzsche y Freud, los maestros de la sospecha. Los modos de producción son ocultados por la ideología, mentira y verdad son sólo reflejos de la voluntad de poder y en realidad es el inconsciente quien nos gobierna.

viernes, 22 de enero de 2016

martes, 15 de septiembre de 2015

Bienvenida

Saludos

Este curso de Historia de España será, como siempre, apasionante y denso. Así que empecemos con las presentaciones.

Las instrucciones de selectividad son las siguientes y los temas que entran son:

Como orientación y a los solo efectos de las pruebas, se describen a continuación los hitos que marcan los hechos más sobresalientes de la Historia de España. No obstante, es evidente que para una mejor comprensión de los citados hitos, se hace necesario por parte del alumnado el conocimiento de los antecedentes y las consecuencias de los mismos.

I.- RAICES HISTÓRICAS DE LA ESPAÑA CONTEMPORÁNEA

1. Características políticas, económicas y sociales del Antiguo Régimen. La política centralizadora de los Borbones.

II.- CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

2. Crisis de la monarquía borbónica. La Guerra de la Independencia y los comienzos de la revolución liberal. La Constitución de 1812.

III.- CONSTRUCCIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO LIBERAL

3. Revolución liberal en el reinado de Isabel II. Carlismo y guerra civil. Construcción y evolución del Estado liberal.
4. Proceso de desamortización y cambios agrarios.
5. El Sexenio Revolucionario (1868-1874): intentos democratizadores. De la revolución al ensayo republicano.
6. El régimen de la Restauración. Características y funcionamiento del sistema canovista.

IV.- CRISIS DEL ESTADO LIBERAL

1. Guerra colonial y crisis de 1898.
2. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).
3. La Segunda República. La Constitución de 1931. Política de reformas y realizaciones culturales. Reacciones antidemocráticas.
4. Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939). Dimensión política e internacional del conflicto. Evolución de las dos zonas. Consecuencias de la guerra.

V.- LA DICTADURA FRANQUISTA Y LA ESPAÑA ACTUAL

5. La creación del estado franquista. Fundamentos ideológicos y apoyos sociales (1939-1975)
6. El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978.Los gobiernos democráticos (1979-2000).

3º Instrucciones sobre el desarrollo de la prueba.

3.1 De carácter general (que figurará en la cabecera del examen)
a) Duración: una hora y treinta minutos
b) El alumno ha de elegir una de las dos opciones


Los exámenes de años anteriores están aquí.

Los alumnos bilingües irán desarrollando una serie de actividades durante el curso, si bien en Selectividad se les exigirá el mismo examen que a los no bilingües.

viernes, 1 de mayo de 2015

12. El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978. Los gobiernos democráticos (1979-2000).



1.      La situación a la muerte de Franco. El gobierno de Arias Navarro.
El 20 de noviembre de 1975 muere Franco. Don Juan Carlos de Borbón, jura su cargo dos días más tarde. Su discurso fue prudente pero dejaba intuir algunos cambios: sin referencias a la guerra civil, ni al Movimiento, y sí a la reconciliación, la libertad y al reconocimiento de las peculiaridades regionales. La nueva situación política estaba abierta y era la época de las transiciones de la Europa mediterránea (Grecia, Portugal y España). Los había inmovilistas, el búnker, que procedían del franquismo (viejos falangistas, ejército, sindicalismo vertical...) y los aperturistas.
 Fuera del régimen estaba la oposición que defendía la ruptura, representada por la izquierda tradicional: el PCE y el PSOE, los sindicatos clandestinos. Alrededor del PCE, símbolo de la lucha antifranquista, se crea la Junta Democrática (1974). Alrededor del PSOE, se crea la Plataforma de Convergencia Democrática. Ambas organizaciones se unieron en la Coordinación Democrática (la “Platajunta”).
El 22 de noviembre el rey “confirmó” al presidente de gobierno Carlos Arias Navarro. No hubo intento de legalizar los partidos políticos, pero sí un tímido indulto para algunos presos políticos. La situación empezó ha hacerse difícil (huelga de Vitoria, los sucesos de Montejurra). Arias Navarro presentó su dimisión.

2. El gobierno de Adolfo Suárez.
El 3 de julio de 1976, a través de la negociación de Torcuato Fernández Miranda como presidente del Consejo del Reino, fue nombrado presidente del gobierno Adolfo Suárez. España quedó sorprendida. Suárez formó un gobierno con políticos jóvenes. Con cautela, se proponía la creación de un nuevo régimen político “de ley a ley”, de las leyes de Franco a las democráticas: amnistía para presos políticos sin delitos de sangre, suprimir el Tribunal de Orden Público, disolver el Movimiento Nacional... Se enfrentó a los militares cuando legalizó los sindicatos.
La propuesta más ambiciosa se llamó Ley para la Reforma Política (LRP) Establecía el sufragio universal, unas Cortes de dos Cámaras, Congreso y Senado. Tenía que ser aprobada por las Cortes Franquistas (el “Harakiri”).
Suárez se fue entrevistando con los líderes políticos de la oposición, y poco a poco evolucionaría hacia una reforma pactada. Santiago Carrillo que se había introducido clandestinamente en España, Felipe González, etc.
Esta época vivió las más intensas movilizaciones populares, huelgas, no sólo de carácter laboral, sino también político (amnistía y autonomía regional). ETA y el GRAPO, por su parte seguían entorpeciendo por atentados que justificaban el inmovilismo. La extrema derecha se activó por fuerzas ligadas al aparato represivo del franquismo: los “Guerrilleros de Cristo Rey”, Fuerza Nueva y el periódico El Alcázar (matanza en la calle de Atocha a cinco abogados laboralistas).
La Iglesia poco a poco se fue distanciando del Régimen franquista, especialmente el cardenal Tarancón al Rey pidiendo apertura. Por el contrario, los militares, casi en su totalidad (excepto la UMD) defendía el franquismo y abominaban de las autonomías que suponen la ruptura de la Patria.
La Ley para la Reforma Política fue sometida a referéndum. La oposición pidió la abstención, pero la participación fue cercana al 70%. Esto supuso además un fortalecimiento para la postura de Suárez. La labor urgente era crear las condiciones para que aparecieran los partidos políticos. En la derecha Alianza Popular de Fraga. En el centro, Suárez se acercó algunos grupos centristas creándose la Unión de Centro Democrático (UCD) que recoge buena parte del franquismo sociológico. A la izquierda estaba el PSOE, y un sinnúmero de pequeños grupos de izquierda. El problema más grave fue la legalización del Partido Comunista (el Sábado Santo, 9 abril 1977).
Como muestra de normalización, Juan Carlos recibía de forma oficial la renuncia de su padre a la corona, conservando el título de conde de Barcelona.
Suárez inició el proceso preautonómico para las regiones que lo solicitasen. De esta forma se intentaba responder a las manifestaciones reclamando los nacionalismos históricos, catalán, vasco, gallego o andaluz. El primer paso se dio en Cataluña, donde hubo un amplísimo consenso. Se restablecía provisionalmente la Generalitat y se nombraba presidente a Josep Tarradellas, que lo había sido en el exilio. El caso vasco fue distinto debido al terrorismo de ETA y a que los nacionalistas exigían la incorporación de Navarra.

3. Elecciones generales y Constitución Española
 Se celebraron el 15 de junio con absoluta normalidad y una participación alta. Los resultados  dieron la mayoría a la UCD, seguidos por el PSOE, PCE  y AP , CIU y PNV. El centro había prevalecido, marginando las opciones extremas de izquierda y derecha. Aunque no tenían el rango de Constituyentes, las Cortes se dedicaron a elaborar una constitución democrática. El proceso fue de consenso entre los partidos, y fue larga su elaboración.
Un modelo de Estado pluralista, no centralista pero sí unitario y un régimen de monarquía parlamentaria; todo ello en el marco de una economía de mercado, si bien se posibilita cierta intervención del Estado como correctivo. Los aspectos más polémicos fueron los relativos a la articulación de las autonomías. Por ejemplo, cuando se votó la indivisibilidad de la soberanía española, el PNV se abstuvo.
El Título Preliminar contiene los valores fundamentales, con una multiplicidad de objetivos: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”, es decir, que es social como principio orientador a los poderes públicos, por el interés en mejorar el bienestar de la comunidad, democrático por la participación ciudadana, y de Derecho porque todos los poderes públicos están sujetos al cumplimiento de la ley.
La “soberanía nacional reside en el pueblo español”, es decir que aunque haya sufragio universal, y haya una democracia representativa, es el conjunto de la nación quien es el titular de la soberanía de forma que sería imposible cualquier pretensión de autodeterminación por una parte del territorio. Sin embargo, la nación que es una e indivisible, reconoce y garantiza el derecho a la autonomía (Título VIII).
Los derechos y deberes fundamentales se dividen en los individuales, libertades públicas (derecho de reunión pacífica, de asociación, de educación...). La novedad la suponen los derechos económicos y sociales, la tercera generación de derechos, los “derechos potenciales” (protección a la familia, la Seguridad Social, disfrutar del medio ambiente, del patrimonio cultural, vivienda digna, integración social...). La novedad de esta constitución es la figura del Defensor del Pueblo.
3.1. La organización territorial del Estado.
Fue el capítulo más polémico de la Constitución, puesto que había que satisfacer las ansias nacionalistas de vascos y catalanes sin levantar sospechas de romper la unidad de España. Por ejemplo, para evitar enfrentamientos se utilizó el neologismo “nacionalidades” en lugar de regiones o naciones. El Estados de las Autonomías se fundamenta en la indisoluble unidad de España y en la existencia de Comunidades Autónomas con órganos e instituciones territoriales. Es un Estado Unitario (no es federal), pero no es centralista. La fórmula para acceder a la autonomía varía según se trate de una comunidad histórica (art. 151), es decir, con estatuto de autonomía en la república o no (la general es el art.143). El 151 prevé una autonomía más rápida y con mayores competencias.
Los estatutos vasco y catalán siguieron un proceso similar, aunque los resultados fueron diferentes. Fueron aprobados por Cortes y refrendados electoralmente. El catalán de manera rotunda, mientras que en el País Vasco hubo más oposición, porque HB (brazo político de ETA) pidió la abstención.

4. Los Pactos de la Moncloa.
Suárez constituiría su segundo gobierno. Paralelamente a la Constitución se encargaron de afrontar los problemas económicos derivados de la crisis del petróleo en 1973:  recesión de mercados, paro, inflación... Las condiciones económicas llevaron a los enfrentamientos sociales pidiendo no sólo libertades sino también reivindicaciones salariales. Parte de los empresarios, muy ligados al franquismo, retiraron sus inversiones.
Uno de los grandes aciertos de Suárez fueron los Pactos de la Moncloa, impulsados por  Fuentes Quintana, (25 de octubre de 1977). Fueron acuerdos a tres bandas: gobierno, empresariado, partidos-sindicatos, y tuvieron como objetivo fundamental la convalidación por la clase obrera del modelo económico y social que se establecería en la constitución. Los Pactos preveían reducir la inflación, acometer la reforma fiscal, la de la Seguridad social y la Empresa Pública. Los efectos de los Pactos de la Moncloa permitieron a los políticos concentrarse en la Constitución y mejoraron la paz social, descendieron la conflictividad y la normalización de las relaciones laborales.

5. Del gobierno de la UCD de 1977 al de Calvo Sotelo. El golpe de Estado del 23F.
Después de la aprobación de la constitución, la UCD ganó de nuevo las elecciones de 1979, con un escaso margen. Pero las elecciones municipales, las primeras de la democracia dieron el triunfo selectivo de la izquierda: los grandes núcleos urbanos pasaron a poder del PSOE.
Después de los Pactos de la Moncloa se elaboraron otra serie de leyes más polémicas. El PSOE presentó una moción de censura al gobierno, que de acuerdo con la constitución tendría que proponer un candidato, Felipe González. Suárez superó la moción pero salió muy debilitado. Se agudizó la crisis de la UCD y el 29 de enero de 1981 Suárez dimitió.
En la sesión de investidura del nuevo presidente de la UCD, Leopoldo Calvo Sotelo, 23 de Febrero de 1981, el país se sorprendió con un intento de golpe de Estado. Venía preparándose desde tiempo antes como reacción ante los cambios, y sobre todo con la excusa de la legalización del Partido comunista, las autonomías y el terrorismo. Un grupo de doscientos guardias civiles  al mando del teniente coronel Tejero, entró en el congreso. Al mismo tiempo, en Valencia se subleva  Milans del Bosh y en Madrid, la División Acorazada Brunete está a punto de sacar los tanques a la calle. Los objetivos de los golpistas eran confusos y seguramente no coincidentes del todo. Lo único claro que tenían era paralizar las reformas democráticas. Un conspirador clave fue el general Alfonso Armada, militar muy relacionado con la Casa Real. Armada parecía contar con el visto bueno del propio rey. Tras unas interminables horas, el Rey se dirigió a la nación por televisión en un breve comunicado, desautorizando el intento golpista. Al día siguiente se rindió Tejero y acabó el golpe. El juicio fue indulgente con los acusados.
El gobierno de Calvo Sotelo no se diferenció de la de Suárez. La ley del Divorcio fue la más controvertida, incluso por miembros de la propia UCD. Las tensiones nacionalistas aumentaban tras la aprobación de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico –LOAPA-, que rectificada en parte por el Tribunal Constitucional. En medio de la desbandada, Calvo Sotelo consiguió meter a España en la OTAN, en medio de la oposición general. La mala suerte perseguía al Gobierno (“síndrome tóxico” por aceite de colza adulterado, “caso Almería”)

6. Los gobiernos de Felipe González
La UCD perdía sus energías por sus divisiones. El PSOE se preparaba para la conquista del poder, comenzando por modernizar ideológicamente el partido. Se abandona el dogmatismo “Hay que ser socialistas antes que marxistas”. La campaña electoral prometía sanear la administración, una política socialdemócrata, un referéndum sobre la permanencia en la OTAN, 800 000 puestos de trabajo y “El cambio”. Las elecciones se celebraron el 28 de octubre de 1982, en medio de un entusiasmo general. El PSOE ganó con mayoría absoluta (202 diputados de 350).

6.1. Cambios económicos.
Felipe González en la presidencia y Alfonso Guerra de vicepresidente. La mayoría absoluta les capacitaba para poder llevar a cabo una política sin negociación. Por eso rápidamente, afrontaron la impopular decisión de la “reconversión industrial”, devaluación de la peseta, cierre de numerosas fábricas, sobre todo en siderurgia, construcción naval y electrodomésticos... Aparte jubilaciones anticipadas y reducción de plantillas. Las regiones industriales del norte fueron las más afectadas lo que provocó una etapa de violentas huelgas y disturbios.
Se privatizaron empresas del INI (SEAT). Lo que provocó una más fuerte reacción fue la expropiación del holding RUMASA. Como consecuencia del escaso crecimiento de la economía, el empleo continuó cayendo. La acción del gobierno se centró en programas de promoción de empleo, planes de jubilación anticipada y flexibilización del mercado de trabajo. El mayor problema  se encontraba en Extremadura y Andalucía y para mejorar la situación de los jornaleros, se estableció, el Plan de Empleo Rural (PER). La adjudicación de los subsidios suscitó sospechas de fraude y la oposición acusó a los socialistas de crear clientelismo.
Desde la entrada en la CEE, la inversión extranjera empujó la economía y el desempleo comenzó a disminuir. Aumentaron los ingresos por turismo, la actividad bancaria... Se introdujo el nuevo Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), se redujo el déficit público y aumentó el poder adquisitivo de los ciudadanos. Los grandes negocios inmobiliarios y el aumento de la especulación amenazaban la economía (“cultura del pelotazo”). Las celebraciones del 92 (Olimpiadas, Expo...) costaron demasiado a un país en crisis económica y con tres millones de parados.

6. 2. Cambios sociales.
        Reforma educativa:  La LODE (1984) impondría el control público de los centros privados “concertados”. Para entorpecer la aplicación de la ley hubo numerosas manifestaciones apoyadas por la Iglesia, propietaria de una extensa red de centros concertados. Después vendría la LRU (Ley de Reforma Universitaria) y la LOGSE (1990), que ampliaba a los 16 años la escolarización obligatoria y aplicaba el principio de enseñanza comprensiva.
        Relaciones con la Iglesia. Se fueron deteriorando, pero era consciente que un enfrentamiento con el PSOE fuera utilizado como arma electoral por la derecha, y es que era patente el conservadurismo de las autoridades eclesiásticas. La despenalización del aborto y la legislación educativa fueron las batallas.
        Se modificó el código civil y la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Asimismo se reformaron instituciones fundamentales como el ejército y la administración del Estado.

6.3. Las relaciones exteriores.
Siguiendo las directrices electorales de “país occidental y europeo, con una fuerte dimensión mediterránea y una clara vocación iberoamericana”. Mejoraron las relaciones con Europa (apertura de la verja de Gibraltar).
“OTAN, de entrada no” era la consigna electoral del PSOE que se había comprometido a celebrar un referéndum para retirarse de la OTAN, pero González se dio cuenta de que la retirada de la OTAN no favorecía a su gobierno y tuvo que rectificar. Asociaciones pacifistas, grupos de intelectuales ciudadanos decepcionados se unieron en un gran movimiento anti-OTAN. El referéndum fue ganado por el gobierno
La integración de España en la CEE fue el aspecto más importante. El 12 de junio de 1985 se firmaba la adhesión con un período de adaptación (1986-1993), en el que desaparecieron paulatinamente los aranceles, aunque se perdieran los beneficios del tratado preferencial. A cambio se tuvo la ventaja de los fondos de cohesión y otras ayudas para el desarrollo.

6. 4. La evolución política.
En las elecciones de 1986 el PSOE perdió más de un millón de votos, pero mantuvo su mayoría absoluta. El partido Popular (ahora Coalición Popular) no consiguió los votos de la UCD, Fraga fue sustituido. Los comunistas se reorientaron en Izquierda Unida y obtuvieron 7 diputados.
Comenzó una huelga de estudiantes primero contra los planes de estudios y la masificación.  Los sindicatos rechazaron la política económica del gobierno. La UGT y CCOO convocaron una huelga general el 14 de diciembre de 1988. Sin embargo, no impidió que el PSOE volviera a ganar las elecciones generales y que gobierno y sindicatos alejaran posturas.
El problema del terrorismo de ETA no ha encontrado solución, a pesar de los intentos del gobierno de crear fisuras ofreciendo reinserción social a sus miembros (ej. Yoyes). Los partidos contrarios a la violencia de ETA firmaron el Pacto de Ajuria Enea. En este contexto, el Gobierno inició en 1989 las conversaciones de Argel con la dirección de ETA. Aumentó la colaboración policial con Francia. También es la época de la guerra sucia contra ETA, con el caso GAL.
Proseguía el desgaste del voto socialista. La derecha se había reorganizado en el Partido Popular, con un nuevo líder, José María Aznar, y una orientación de centro-derecha. Los escándalos de corrupción política fueron creando un clima de "crispación", tanto mediática como política en el parlamento. El caso de Juan Guerra, hermano del vicepresidente del gobierno; el de Mariano Rubio, gobernador del Banco de España y especialmente el del director de la Guardia Civil, Luis Roldán, pusieron en entredicho la honradez política de esos cargos y la de aquellos que los nombraron o debían controlar. El caso Filesa, por su parte dejaba al descubierto una trama de financiación ilegal del PSOE. La oposición del PP aprovechó todos estos escándalos para acosar sistemáticamente al gobierno.
Otros aspectos importantes fueron la Guerra del Golfo que hizo resurgir el movimiento pacifista que también se ocupó de protestar contra el servicio militar. En las elecciones del 93 ganaron los socialistas pero se quedaron sin mayoría absoluta y se apoyaron en nacionalismo conservador del PNV y CiU, con lo que Jordi Pujol llegó a tener un peso importante en la política nacional. El PSOE también se enfrentaba a escándalos financieros y a la división del partido de los guerristas.
7. El triunfo del Partido Popular en 1996.
En las elecciones generales de 1996 ganó el Partido Popular con una mayoría relativa, por lo que necesitó el apoyo de los partidos nacionalistas (CiU, PNV, Coalición Canaria). La acción del gobierno en esta primera legislatura tuvo un talante de moderación y negociación, con ministros procedentes de la antigua UCD o una generación más jóvenes. Llevó a cabo una política social iniciando el diálogo con los sindicatos y una aproximación a los nacionalistas. Sin embargo, se produjo un agravamiento de la cuestión vasca. En política internacional el objetivo fue la consecución de la integración monetaria de España en la Europa del Euro. Se abolió el servicio militar obligatorio.
Hubo también unos avances significativos en la lucha antiterrorista, a través de la desarticulación de comandos y la movilización social en el País Vasco y en el resto de España. La más espectacular fue tras el asesinato del concejal del PP Miguel Angel Blanco. El PNV radicalizó su postura firmando con HB el Pacto de Estella o Lizarra que tenía como finalidad la autodeterminación de Euskadi.
La buena coyuntura económica de Europa y el éxito de la incorporación a la Unión Europea permitieron que España iniciara una etapa de expansión, creciendo anualmente más del 3%, descendiendo el paro y creciendo el empleo, pero de una manera temporal y precaria. También se ha seguido una política de privatización de empresas públicas (Endesa, Tabacalera, Repsol, Telefónica...), con lo que ayudaba al equilibrio de los presupuestos.
En las elecciones de marzo del 2000 el PP logró la mayoría absoluta.