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martes, 10 de enero de 2017

Nuevo 7. Guerra colonial y crisis de 1898

I. INTRODUCCIÓN. Política americana. La doctrina Monroe y el Destino Manifiesto.

Los EE.UU. eran ya una potencia mundial y estaban construyendo su Imperio. Estaba respaldado por una pujante economía que requería nuevos mercados donde colocar los excedentes de producción y capital. Después de la Guerra de Secesión (1861-65) y tras la II Revolución Industrial, cuando nacieron los grandes trusts (Rockefeller, Ford...). Son los años en los que se termina la Conquista del Oeste y en los que el concepto de "frontera" se instala en el corazón ideológico de los americanos.

Aquí tiene sentido la Doctrina Monroe: “América para los americanos” (1823), y la doctrina racial del Destino Manifiesto, que defendía la superioridad racial del sistema de vida, económico y político americano. Según esta doctrina, la Providencia Divina encarga a los americanos enseñar al mundo la verdadera libertad y democracia. Así se justifica la intervención americana en países extranjeros.

Cuando podían intentaban la “diplomacia del dólar” o compraban los territorios o se lanzaban a la conquista. En la guerra de México conquistan Nuevo México, Alta California y Texas. Sin embargo, el área de acción preferida fue el Pacífico y el Caribe, por eso emprenderán la construcción del Canal de Panamá y tropezarán con España en Cuba y Puerto Rico. También podríamos hablar de la doctrina del “navalismo”, del almirante norteamericano Alfred T. Mahan, que concebía el poderío naval como el único capaz de proporcionar a un Estado la supremacía mundial, que apareció en los años 90

II. EL DESASTRE COLONIAL. La guerra de Cuba y Filipinas

Desde mediados del siglo XIX se había iniciado en Cuba una profunda transformación económica que contribuye a explicar su independencia posterior. Casi la mitad de las exportaciones se dirigían a EE.UU., mientras que la proporción dirigida hacia España era muy inferior. A finales de siglo exportaban el 90% del tabaco y azúcar a Estados Unidos, de los que recibían tejidos de algodón. La exportación del azúcar cubano se fue haciendo cada vez más sofisticada, que permitió prescindir de la esclavitud, pero tenía la competencia de la remolacha. Cuba era muy importante para los industriales textiles catalanes, además de las empresarios con posesiones en la isla. EEUU hizo cuatro intentos de comprar la isla a España, pero los políticos de turno consideraban que de Cuba no se podía salir sin combatir.

Los primeros movimientos fueron durante la Gloriosa Revolución, cuando uno de los ricos hacendados cubanos, Manuel de Céspedes, inicia la guerra contra España por la independencia de Cuba, en su hacienda de La Demajagua, cerca de Yara, es el Grito de Yara que comienza la Guerra Larga. Cánovas envía a Martínez campos para pacificar la isla. La Paz de Zanjón (febrero de 1878) acordó dar un régimen de autonomía a la isla, pero las familias con intereses económicos en las Antillas impidieron su puesta en práctica. Así se pasó del autonomismo frustrado al separatismo. Es la Guerra Chiquita (1895-1898).

Hay dos partidos en Cuba, el Liberal Autonomista, cubano y la Unión Constitucional, de hacendados cubanos. En 1892 Antonio Maura, ministro de Ultramar propone un autogobierno para Cuba y Filipinas. Es rechazado en Cortes por presiones cubanas y dimite (se le llamó antipatriota, energúmeno o filibustero). Después surge la figura de José Martí, poeta, abogado y periodista cubano, exiliado a Estados Unidos cuando fracasó la guerra Larga (Guerra de los Diez Años). Su tesis era que la guerra con España era “justa y necesaria”. Este funda el Partido Revolucionario Cubano en 1892 y encabezará la guerra a favor de la independencia, que se reemprenderá en 1895 (Grito de Baire). El fracaso del autonomismo provoca el independentismo: José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo serán sus líderes. En el llamado Manifiesto de Montecristi se expondrá su hoja de ruta para el independentismo.

Para EE.UU. la guerra de Cuba era incluso más importante que para España. Se estaba convirtiendo en una potencia mundial y no deseaban una Cuba autónoma. Su capacidad militar terrestre era inferior, pero no su artillería. Por su parte Cánovas tenía la postura del “planteamiento de cuestiones de fuerza, o más propiamente hablando, que no esperan su solución sino de la fuerza”. Los más débiles debieron ceder ante los más fuertes.

Puerto Rico no planteaba serios problemas, puesto que había conseguido su autonomía, la esclavitud había sido abolida y la economía estaba dirigida a través de una élite poderosa que controlaba los movimientos de base popular.

La insurrección cubana se dio a lo largo del año 1895 como consecuencia del relevo en el partido en el poder. Sagasta fue sustituido por Cánovas, que envió a Martínez Campos esperando repetir la pacificación de años anteriores. A lo largo del año 1895 la sublevación se inició con el grito de Baire y se había impuesto en gran parte de la isla, especialmente en el oriente. Sus métodos era la guerrilla con amplio apoyo en la población rural. Sus dirigentes fueron José Martí y después Máximo Gómez, que junto con Antonio Maceo comenzó la insurrección en la parte oriental de la isla. Se pasó a mayor dureza. Se envió al general Weyler de gran dureza en la lucha antiguerrillera. Los procedimientos utilizados consistieron en concentrar la población agrícola, aislando a la población rural de la guerrilla independentista y acotando el territorio insurrecto mediante barreras o “trochas”, con indudable brutalidad. Además hay que contar con la fiebre amarilla, el tifus y la malaria.

Cánovas trata de introducir reformas autonómicas, que no satisfacen a sectores de su propio partido (Romero Robledo) ni a los estadounidenses. En mayo de 1897 EEUU reconoció la beligerancia cubana, es lícito ayudar a los insurgentes. El asesinato de Cánovas (1897) cambió la situación. La mitad de la isla estaba pacificada por la dura táctica de Weyler, pero había de venir la acción política. Weyler fue sustituido por el general Blanco que recibió instrucciones de limitarse a combatir sólo en las zonas controladas por el ejército español. En noviembre se concedió una amplia amnistía, el sufragio universal, la igualdad de derechos entre insulares y peninsulares y la autonomía arancelaria, pero la política de Moret llegaba tarde.

Coincidiendo con la insurrección cubana, se produjo también en Filipinas. La presencia española era más débil, especialmente misioneros y exportación de tabaco y utilización como punto comercial con China. Un papel fundamental lo tuvo una asociación secreta, el Katipunan (Reunión), fundado por Andrés Bonifacio con fines políticos (independencia de Filipinas) y cívicos (ayuda mutua) pero cuya figura más importante es José Rizal . El movimiento fue duramente reprimido y José Rizal acabó siendo ejecutado. El pacto de Biacnabató acabó con la insurrección. Fue la intervención estadounidense la que provocó el alzamiento definitivo de los filipinos.

La situación cambió en el año de 1898. La voladura del “Maine” fue atribuida a los españoles sin pruebas y aceleró la guerra. EEUU hizo una propuesta de compra de la isla por 300 millones de dólares. El 18 de abril las dos cámaras del legislativo aprobaron una resolución, un ultimátum a España. Cuba debía ser independiente, debía retirarse de la isla y se autorizaba al presidente de los EEUU. Mac Kinley para que movilizara los mecanismos militares para conseguir estos objetivos. En el documento se hace referencia a “las horribles condiciones que [existían] en Cuba [desde hacía] tres años, es decir, desde que en febrero de 1895 estallara la segunda guerra de la independencia cubana. Argumentan que es un deber como potencia mundial, en cuanto modelo de libertad y democracia, por la proximidad geográfica a la isla y, sobre todo, por la “destrucción de un acorazado” que estaba “de visita”. La noticia de esta decisión produjo en España manifestaciones patrióticas. La guerra era inevitable.

El “Maine” en realidad estaba en la isla llamado por el cónsul norteamericano para proteger a los ciudadanos norteamericanos residentes en la isla y su hundimiento no se pudo justificar, ni por los americanos ni por los españoles. Sin embargo, fueron los grandes magnates de la prensa norteamericana (Pulitzer y William Randolph Hearst) los que soliviantaron la indignación estadounidense: “Recordad al Maine, al infieno con España”.

Que EEUU ponía como excusa la pacificación de la isla par intervenir era evidente, y el gobierno español estaba firme en evitar el conflicto y decretó un alto el fuego.. Había también en EEUU partidarios de la no intervención. Pero no era sólo solidaridad con los Cubanos, puestos que éstos no les reconocía la independencia a Cuba, sino sólo el “derecho a ser libres e independientes” y sólo exigían a España que abandonasen la isla no que les dieran el estatus de nación. De todas formas los EEUU se comprometieron a renunciar a la isla (apartado cuarto). El senador Teller fue el responsable de esta apartado ¿fue sinceramente humanitario? Hay quien opina que estaba defendiendo a su estado de Colorado, productor de remolacha azucarera frente al azúcar de caña cubano. De todas formas los cubanos agradecieron la intervención americana, que ya les había enviado armas y municiones, a pesar de estar prohibido.

La guerra comenzó a tener su desenlace en Filipinas, donde la situación parecía estar dominada por los españoles. La intervención directa de los estadounidenses decidida a expandirse (Hawaii...) aplastó la flota española en Cavite. En España, al recibirse la noticia se produjeran protestas sociales de escaso alcance político.

En cuanto a Cuba, las autoridades españolas decidieron enviar la flota del almirante Cervera, que llegó en mayo y se vio bloqueada en la ciudad de Santiago. La presión de la opinión pública y la actitud del gobierno acabaron por provocar la salida de la flota y su hundimiento a comienzos de julio. Poco después se produjo la rendición de Santiago y, en el mes de agosto, se firmó el protocolo de Washington, equivalente a un armisticio.

Por el tratado de París (diciembre 1898) España cedió Filipinas, Puerto Rico y Guam a EEUU y concedió independencia a Cuba. En Filipinas hubo una duradera guerra de guerrillas en contra de los estadounidenses, que tuvieron que mantener todo un ejército de ocupación. Cuba tuvo una independencia nominal respecto de EEUU.

El Tratado de París no significaba la completa desaparición de todo el antiguo imperio español, pero se produjo rápidamente. España vendió a Alemania los archipiélagos de las Marianas, Carolinas y Palaos (1899). España carecía de capacidad para ejercer como potencia colonial y debió someterse a las más fuertes, que practicaron una redistribución colonial. España quedó reducida a la condición de pequeña potencia europea cuyas posibilidades colonizadoras se limitaban a Africa (Marruecos, Ifni, Guinea, Fernando Poo) y cuyo interés estratégico era controlar el Estrecho


III. CONSECUENCIAS DEL 98.

a) Consecuencias políticas

No hubo reacciones generales al desastre. Para la clase política lo esencial fue conseguir la estabilidad del sistema político. Hubo un sector del partido conservador (Romero Robledo) que por sus intereses económico (tierras, transporte marítimo) fue partidario del mantenimiento del sistema colonial. Pero no hubo demasiados casos de oposición a la guerra. Ni carlistas ni republicanos, que eran partidarios de una colonización ilustrada, pero que estuvieron una demagogia patriótica ante el desastre. No hubo grandes cambios institucionales ni crisis de Estado. Se utilizó la retórica de la “regeneración”, pero no se vieron cambios políticos.

Los intereses económicos de la guerra dependieron de la relación con Cuba. Los medios industriales catalanes fueron los que más insistieron en la colonia (les vendían tejidos), mientras que los agricultores castellanos y mineros vascos fueron más reformistas. La Iglesia estuvo interesada en Filipinas. Los sectores populares y obreros no tuvieron un enfrentamiento fuerte (no existió un gran número de desertores). Los más en contra fueron los del PSOE. Los anarquistas fueron contradictorios. Los federales aceptaban a Cuba como un Estado más federado. Los nacionalistas vascos estaban en contra, y los catalanes eran más moderados.

El mayor impacto lo tuvo en la política oficial de los partidos. Silvela sólo duró en el gobierno año y medio: desde el momento de la derrota y la firma del tratado de paz hasta los primeros meses de 1901. Silvela representaba en el partido conservador lo contrario que Romero Robledo, una voluntad de transformación y moralización de la vida política, que llegará a tener la expresión del Regeneracionismo. Denunciar esa “España sin pulso”. Su corto gobierno mostró cierta voluntad de renovación, dando entradas a figuras nuevas en la política como el general Polavieja (de carácter regeneracionista) o el regionalista conservador Durán y Bas. Se inició una política reformista, de descentralización y una política presupuestaria que quería eliminar el déficit de la guerra a base de subir los impuestos. Esto hizo aumentar las críticas y las huelgas, que llevaron a paralizar las reformas.

b) El regeneracionismo.

La derrota del 98 sumió a la sociedad en un estado de desencanto y frustración, que se correspondía con la tétrica imagen ante el exterior. La crisis colonial favoreció la aparición de movimientos que criticaron el sistema de la Restauración, y que coincidían con un ambiente cultural internacional de crisis ideológica[1]. Tras el 98 surgieron una serie de movimientos regeneracionistas, que contaron con cierto respaldo de las clases medias.

El caso más paradigmático, junto a personajes como Macías Picavea, es el de Joaquín Costa, que denunciaba en “Oligarquía y caciquismo”, la corrupción del sistema de la Restauración. Propugnaba modernizar el país (plan hidrográfico de pantanos y regadíos) y solucionar los problemas de analfabetismo y miseria (“escuela y despensa”), con una reforma agraria (Liga Nacional de Productores) olvidando el pasado (“echar siete llaves al sepulcro del Cid”). Otras figuras del regeneracionismo fue Francisco Silvela, el nuevo líder del partido conservador y su famoso artículo de “España sin pulso”. Este regeneracionismo llegaba a propugnar la llegada de un “cirujano con mano de hierro” que cortara por lo sano la clase política corrupta.

El desastre de Cuba dio cohesión a la llamada Generación del 98, donde se unen escritores de muy diversa procedencia y estilos, pero con el nexo común de un desencanto ante la vida española (ejemplos del primer modernismo de Machado, Vale Inclán o Juan Ramón Jiménez, de los análisis trágicos de Unamuno o del huraño Pío Baroja). El pesimismo y la angustia sobre la identidad ¿qué es España? La solución es Castilla.

La figura de Ortega y Gasset es también fundamental en este ambiente de pesimismo, su análisis del vitalismo historicista (“yo soy yo y mi circunstancia”) lleva a una preocupación ante la “España invertebrada” (por los nacionalismos periféricos) y la “rebelión de las masas”. La filosofía de Ortega llega a plantear un cierto elitismo de personas que encuentren su vocación de líderes culturales y políticos.

Finalmente, la derrota militar supuso un cambio en la mentalidad de los militares, que fueron pasando hacia posturas más autoritarias como reacción del antimilitarismo que siguió al “desastre”. Convencidos de que la derrota había sido causada por la injerencia de los políticos y del parlamentarismo

III. Situación internacional (optativo)
Por lo que respecta a los EEUU, no se anexionó Cuba, que estaba arruinada y devastada, sino que la convirtió en su protectorado, ocupándola militarmente entre 1899 y 1902, bajo el pretexto de proporcionar las condiciones necesarias para su andadura política en solitario. En 1901 la Enmienda Platt, autorizaba a intervenir en la isla para defenderla cuando se estimase necesario. Estuvo vigente hasta 1934. Cuba alcanzó su independencia política en 1902 y Tomás Estrada Palma se convertiría en el primer presidente de la República de Cuba, aunque siempre intervenida por Estados Unidos hasta que la Revolución Castrista la volcó hacia el bloque soviético.


Fue una guerra imperialista, provocada por los Estados Unidos, en la que España perdió Cuba sin que los cubanos la ganasen.

[1] Son los tiempos de Marx, Nietzsche y Freud, los maestros de la sospecha. Los modos de producción son ocultados por la ideología, mentira y verdad son sólo reflejos de la voluntad de poder y en realidad es el inconsciente quien nos gobierna.

jueves, 4 de marzo de 2010

Tema 10. Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939).


  1. Sublevación militar.
Emilio Mola fue el cerebro del golpe de Estado. Su idea era una serie de sublevaciones simultáneas en el mayor número de guarniciones. La estrategia era en extremo violenta, declarando el estado de guerra y la detención y eliminación de los principales líderes políticos y sindicales de izquierdas. El plan no dejaba claro si se establecería una dictadura militar que eliminase el peligro de las reformas del Frente Popular y volver a la República o la monarquía. Los monárquicos y la CEDA querían una vuelta a la monarquía tradicional.
El asesinato de Calvo Sotelo como represalia al del Teniente Castillo acabó decidiendo la fecha. La sublevación, prevista para el 18 de julio se inició en Melilla, el 17 y de inmediato se extendió al resto del protectorado español en Marruecos. Franco recibió un telegrama y se trasladó en avión para ponerse al mando de las tropas de Marruecos.
Entre los días 18 y 20 de julio, el alzamiento se extendió al resto del territorio español. Queipo de Llano se hizo con el poder en Sevilla, empleando el terror indiscriminado y aplastando la resistencia obrera. También se sublevaron las guarniciones de Cádiz, Córdoba y Granada. Mola ocupó Navarra con el apoyo de los requetés carlistas. En Zaragoza Cabanellas logró dominar la mayor parte de Aragón. La rebelión militar se hizo con el poder en Castilla y León, la mayor parte de Galicia, Mallorca y parte de Extremadura.
En Madrid, los rebeldes al mando de Fanjul se hicieron fuertes en el Cuartel de la Montaña, que fue asaltado por obreros armados. En Valencia, la indecisión de los rebeldes facilitó que el gobierno controlase la región. En Barcelona las fuerzas del orden público se mantuvieron fieles a la república y junto a las milicias armadas de los anarquistas dominaron la rebelión de Goded.
El alzamiento fracasó en la mayoría de las grandes ciudades. Triunfó en las zonas de la España interior, zonas agrarias con predominio de la gran propiedad trabajada por jornaleros o en manos de pequeños propietarios y sobre todo, la Iglesia. La España más atrasada y conservadora. Los grupos que apoyaron a los sublevados eran militares conservadores, propietarios agrarios, monárquicos, partidos de derecha, católicos, tradicionalistas y pequeños burgueses, así como representantes de la gran banca y los grandes industriales. Muchos estaban inspirados por el fascismo. Los sublevados se llamaron a sí mismos “nacionales” y justificaron su acción como el único modo de restablecer el orden y exterminar a los enemigos de la patria, anarquistas, comunistas, socialistas y separatistas (nacionalistas catalanes y vascos). Todos ellos calificados de “rojos”.
Los leales a la República estaban constituidos por clases populares de obreros y empleados urbanos, campesinado sin tierras y pequeña burguesía. Mayoritariamente estaban afiliados a las organizaciones socialistas, comunistas y sobre todo anarcosindicalistas. Clases medias republicanas también apoyaban a la república, aunque con miedo a la Revolución social. Se les denomina “republicanos” y claramente se dividían entre anarquistas, socialistas y comunistas. El bando republicano contaba con las reservas del Banco de España y grandes zonas industriales.
La Guerra Civil española puede ser considerada como el primer capítulo de la Guerra Mundial en la que se enfrentan las democracias y el fascismo, pero sobre todo es el enfrentamiento entre los grandes grupos dominantes (alta burguesía, sectores tradicionales de ejército y la Iglesia) que intentaba impedir las reformas del movimiento obrero y así no renunciar a su posición privilegiada. De todas formas la adscripción a cada bando debe ser considerada a un nivel microsociológico, donde las lealtades familiares, de amistades, o fortuitas tienen tanto peso como la adscripción a la clase social. Así se justifica que obreros católicos simpaticen con los sublevados antes que con los sindicatos de clase y que grupos heterogéneos de pequeños propietarios, jornaleros, altos industriales acaben apoyando el golpe de Estado.

  1. La dimensión internacional del conflicto
Aunque fuera un conflicto interno con las características propias se una población muy polarizada, tanto social, económica como ideológicamente, la Guerra civil estalló en un momento crítico de las relaciones internacionales. Ante la crisis de los años 30 se estaban enfrentando las “soluciones” democrática y totalitaria. Las grandes democracias europeas (Francia y Reino Unido) frente a los totalitarismos fascista y nazi. El miedo al enfrentamiento -y cierto apoyo de algunos miembros del gobierno inglés- con el nazismo justificaba cierta inacción por parte de estas democracias. También es considerada la Guerra Civil como el enfrentamiento entre la civilización occidental y el comunismo ateo. La Guerra impulsó un sentimiento de solidaridad internacional en favor de la república española.
En general la opinión pública mundial estuvo a favor de la república excepto los conservadores que veían el alzamiento de Franco como un freno al comunismo. También el catolicismo tradicional estuvo con los rebeldes (Irlanda mandó voluntarios como respuesta a los asesinatos de religiosos). El papado tardó mucho tiempo en pronunciarse y estuvo apoyando a Franco.
La reacción inicial del gobierno francés del Frente Popular fue prestar ayuda, pero no se puso en práctica, sobre todo por la actitud neutralista del gobierno conservador del Reino Unido, que temía que cualquier intervención en el conflicto español pusiera en peligro su política de apaciguamiento de la Alemania nazi. A finales de agosto de 1936, 27 países, incluidos Alemania, Italia y la URSS firmaron el Acuerdo de No Intervención, por el que se prohibía la exportación a España y de armas, municiones y todo tipo de material de guerra. El gobierno demócrata de USA no firmó el acuerdo pero mantuvo la neutralidad.
En la práctica el Acuerdo de No Intervención fue una farsa porque lo sublevados recibieron ayuda de Alemania e Italia -también recibió apoyo de Portugal- mientras que el gobierno legítimo fue incapaz de comprar armas. Sólo a finales de 1937 consiguió ayuda militar de la URSS y algo de México, que sobre todo fue nación de acogida a los exiliados. La ayuda de la URSS en material bélico (aviones, carros de combate, combustibles), pilotos, técnicos y consejeros políticos fue importantísima para sostener la república y evitar su derrumbe. Pero esta ayuda (pagada siempre en efectivo) no fue tan copiosa y regular como la italogermana. La decisión de Stalin de intervenir en la guerra civil respondió sobre todo a razones políticas y estratégicas. Una derrota de la república debilitaría a Francia y fortalecería al eje nazi-fascista. Esta ayuda hubo de pagarse por lo que Largo Caballero envió las reservas de oro del Banco de España a Moscú.
A modo particular y organizada por los sindicatos y organizaciones, diversos voluntarios, obreros, profesionales de las clases medias, intelectuales como Orwell o Hemingway, vinieron a ayudar a la República frente a la amenaza del fascismo. Cubrían un gran abanico ideológico, comunistas, anarquistas, socialistas, demócratas. Se integraron en las Brigadas Internacionales, como las que organizaba los comunistas de la III Internacional, como la Brigada Lincoln en Madrid o las que intervinieron en el frente de Aragón.
Los sublevados recibieron tropas italianas, el Corpo di Truppe Volontaire, así como ayuda armamentística. Alemania envió a su aviación, la Legión Cóndor, y se sirvió de la guerra para probar algunas de sus nuevas armas. Portugal envió a los “Viriatos”. El bando sublevado no tuvo grandes problemas para conseguir créditos para armas y carburantes. Contaron con la ayuda de capitalistas españoles y grandes multinacionales angloamericanas como Texaco, Shell, Ford y General Motors.

  1. Las operaciones militares.
    1. Guerra de Columnas, el avance hacia Madrid. Octubre-diciembre 1936
      Las operaciones militares empezaron en la semana siguiente al alzamiento. Después de cruzar el Estrecho, las tropas de África, legionarios y regulares, al mando de Yagüe, consiguieron el enlace con la zona sublevada al norte, después de eliminar la resistencia de Badajoz. En septiembre, Franco, en lugar de dirigirse directamente a Madrid, ocupó Toledo donde puso fin al cerco de su Alcázar donde resistían unos centenares de militares sublevados. A finales de octubre se hallaba a las puertas de Madrid.
      La conquista de la capital se sentía inminente, por lo que se decretó la movilización general. Con gran entusiasmo hombres y mujeres fortificaron los accesos, cavaban zanjas y proclamaban consignas como “No Pasarán”. El 6 de noviembre, el gobierno se trasladó a Valencia, dejando Madrid en manos de una Junta improvisada, presidida por el general Miaja, mientras que la estrategia de la defensa quedaba en manos del comandante -después general- Rojo. Pese a los ataques aéreos, Madrid resistió, gracias, entre otros a las Brigadas Internacionales y la llegada de la columna de Durruti. Las tropas republicanas estaban compuestas en gran parte por milicianos (“El Campesino”, Enrique Líster), voluntarios de partidos y sindicatos. En julio de 1936, el PCE crea el Quinto Regimiento bajo la dirección de Líster y Juan Modesto. El partido crea una escuela de cuadros militares.
    2. Batalla de Madrid
      Esta fase se caracterizó por la regularización de ambos ejércitos, especialmente con la creación del nuevo Ejército Popular de la República y la disolución de las milicias.
      Los sublevados emprendieron dos maniobras envolventes para aislar Madrid, que dependía de sus comunicaciones con Valencia. Uno de los primeros bombardeos masivos de la historia. Se libraron violentos combates en la Carretera de la Coruña, en la Casa de Campo, en la Ciudad Universitaria y en el Puente de los Franceses. La batalla del Jarama (febrero 1937) terminó con la victoria de ambos bandos, desgastando ambos. En la batalla de Guadalajara (marzo, 1937) las tropas fascistas italianas sufrieron una espectacular derrota a manos del Ejército Popular de la República. Ni unos habían entrado, ni los otros habían derrotado.
      Mientras, Queipo de Llano ocupó Málaga con una brutal represión, el primer bombardeo de población civil.
    3. Ocupación del Norte (abril-octubre de 1937)
      Franco decidió cambiar de estrategia, abandonando el ataque a Madrid y trasladándose al norte, a la franja cantábrica. Fue una guerra de desgaste, de ocupación sistemática del territorio y de aniquilamiento del ejército republicano. Los combates principales se produjeron entre abril de 1937 y octubre: Guipúzcoa, Vizcaya, Santander y Asturias. Mola atacó Vizcaya a finales de marzo. El 26 de abril, Guernica era arrasada por la Legión Cóndor. Bilbao fue ocupada en junio por la superioridad en medios. La República, para aliviar la presión militar atacó Brunete, cerca de Madrid, y después Belchite, pero no consiguió evitar que las tropas de Franco entraran en Santander y Asturias. La zona industrial y minera pasa a manos de los sublevados. Comienzan los primeros éxodos de exiliados. La marina franquista pudo pasar al Mediterráneo para cortar el tráfico de los buques soviéticos que transportaban armas a la república.
    4. Avance hacia el Mediterráneo y batalla del Ebro (diciembre 1937-noviembre 1938)
      En diciembre de 1937, el ejército republicano se había reestructurado con el general Rojo defensor de Madrid. Se pretendía afianzar la organización, con mandos profesionales y en el se integraron las milicias (Modesto, Líster, el Campesino...) y las Brigadas Internacionales. Intentó tomar la iniciativa y tomó Teruel, única capital ocupada por los republicanos, pero tuvieron que abandonarla definitivamente. Franco comenzó la ofensiva en Aragón, atravesando el Maestrazgo y llegando al Mediterráneo en Castellón. En abril, el territorio republicano quedaba dividido en dos zonas: Cataluña y Valencia que estaba todavía unida a Madrid.
      Fue uno de los mayores episodios más importantes de la guerra. Empezó el 25 de julio de 1938 cuando los republicanos atacaron cerca de Amposta. Franco envió grandes refuerzos, incluidas la aviación alemana e italiana y consiguió detener allí el ataque. Luego contraatacó y a principios de noviembre, el ejército republicano tuvo que replegarse, mientras Franco avanzaba ocupando todo el sur de Tarragona. El día 16 se dio por acabada la batalla. Fue una guerra de desgaste que mermó gravemente al ejército republicano.
      Franco decidió emprender definitivamente el ataque a Cataluña. El 26 de enero entraba en Barcelona sin luchar. Después Gerona y miles de refugiados huían a Francia, entre ellos el gobierno republicano: Negrín e incluso Azaña, Companys y la Generalitat. A principios de febrero del 39 la guerra estaba decidida.
    5. Final de la guerra.
      En febrero la República sólo tenía la Zona Centro, desde Madrid hasta Valencia y Almería. A pesar de que el jefe del gobierno, Negrín había regresado de Francia y quería continuar la guerra, apoyado por los comunistas, no hubo batallas importantes. Inglaterra y Francia reconocieron al gobierno de Franco y Azaña presentó su dimisión.
      A principios de marzo se produjo en Madrid una sublevación contra el gobierno republicano dirigida por el coronel Casado, jefe de la defensa de la capital, pensando en que se podía negociar la rendición y amenazado por el rumor de que Negrín iba a nombrar un gobierno sólo de comunistas. Junto con algunos socialistas como Besteiro y con el apoyo de parte de la UGT, se creó una Junta de Defensa, cuya presidencia se dio al general Miaja -que no hizo acto de presencia- para negociar una paz honrosa, basada en la “generosidad del Caudillo”. Este esfuerzo no sirvió de nada. Franco sólo quería la rendición total sin condiciones. El día 28 de marzo, las tropas de Franco entraron en Madrid sin resistencia.
      En los días posteriores se ocupó toda la zona mediterránea. La resistencia de las escasas tropas comunistas no pudo impedir la ocupación de Albacete, Alicante y Valencia. El 1º de abril Franco firmó en Burgos el último parte de guerra: “en el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. Españoles, la guerra ha terminado”.
  1. El bando republicano.
El alzamiento militar se intentó justificar con el argumento de que el Frente Popular, estaba preparando una revolución comunista, dirigida por los sindicatos obreros, que eliminaría la propiedad privada, la religión y el Estado para imponer un “soviet” al estilo ruso. Nada de ello tenía fundamento, si bien el desorden y las huelgas y los enfrentamientos políticos estaban provocados tanto por las derechas como por las izquierdas, en realidad, fue el alzamiento militar el que provocó de inmediato una revolución social de carácter colectivista. Este proceso revolucionario fue llevado sobre todo por el anarcosindicalismo, CNT y FAI. Por su parte, el sindicato socialista UGT participó en las colectivizaciones de tierras e industrias. Tanto el PCE como el PSOE se mantuvieron fuera de esta acción y claramente acabaron por oponerse.
La revolución popular tuvo especialmente fuerza en Cataluña, donde se creó el Comité Central de Milicias Antifascistas, que impulsó la revolución en Cataluña. Este comité llegaría a un entendimiento con los partidos políticos y se reconstituiría el poder de la Generalitat, volviendo a ser presidida por Companys y con presencia de sindicatos y partidos obreros.
El elemento más significativo fue el colectivismo. La colectivización de la industria fue un hecho en Cataluña, mediante un decreto de octubre de 1936. Las colectivizaciones agrarias se extendieron por Aragón, Valencia, La Mancha y Andalucía. Muchos servicios que eran esenciales en la guerra fueron también colectivizados a través de los sindicatos, como los transportes, el abastecimiento alimenticio, las fábricas de armas, etc.
La revolución se extendió rápidamente y en muchos pueblos se constituyeron de inmediato Juntas, Consejos y comités dispuestos a imponer un orden revolucionario. En los primeros meses fue espontáneo contra todo lo que pudiera tener relación con los “facciosos” (sublevados). A esto se le llamó el “Terror Rojo”. La Iglesia, la burguesía, los propietarios, las clases acomodadas, los católicos, etc. fueron considerados sospechosos y objeto de una persecución en muchos casos incontrolada. Así se produjeron saqueos e incendios de iglesias y conventos, detenciones y asesinatos y, sobre todo, requisas, es decir, “incautación” de los bienes de esas personas en nombre de los partidos o sindicatos. A menudo eran realizadas por simples delincuentes sin escrúpulos. Muchos de los perseguidos se escondieron, pasaron a la zona controlada por los sublevados o pasaron al extranjero. Ejemplos fueron el asalto a la cárcel Modelo por los milicianos, que asesinaron allí mismo a militares y políticos derechistas. Mayor trascendencia tuvieron las “sacas” o “paseos” de presos en las cárceles y las “checas” (edificios incautados por los comités de partidos y organizaciones de izquierdas como cárceles improvisadas), así como los traslados a Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz, donde fueron asesinados. Esta violencia fue muy negativa para la imagen exterior de la república. El gobierno se vio impotente para detenerla.
    1. El derrumbe del Estado Republicano.
Al producirse la sublevación, Casares Quiroga dimitió y se hizo cargo Diego Martínez Barrio que intentó negociar el fin de la insurrección, al resultar imposible, dimitió y fue sustituido por José Giral, también republicano.
El gobierno de Giral se aprestó a defender la República tomando las primeras medidas militares. El problema fundamental era la carencia del ejército. Muchos se habían sublevado, por ello el ejército entregó armas a las milicias de los partidos y disolvió el ejército, pensando que así mermaría la fuerza de los rebeldes. El agosto decretó la creación de batallones de voluntarios, encabezados por la antigua oficialidad del ejército, con el deseo de regularizar las milicias de partido.
En el verano y otoño de 1936, el poder del Estado sufrió un desplome casi total. En algunas regiones, los Comités y Juntas llegaron a unificarse para formar Consejos Regionales entre los que destacaron el Consejo Soberano de Asturias, el Consejo de Aragón o la Junta de Defensa de Madrid. En estos organismos se reunían las fuerzas del Frente Popular con predominio creciente de los sindicatos y de los partidos obreros. La revolución política tuvo parte de su origen en la actitud tibia de las autoridades republicanas y en su negativa a entregar armas al pueblo para combatir a los sublevados.
Uno de los problemas principales que siempre acosaron a la República fue el abastecimiento, tanto de primera necesidad como industriales o material de guerra.

    1. Gobierno de Largo Caballero.
La opinión republicana centró su esperanza en Largo Caballero, secretario general de la UGT (el “Lenin español”. Estaba apoyado por todas las fuerzas republicanas y constituyó su nuevo gobierno en septiembre de 1936 con miembros republicanos, socialistas, nacionalistas catalanes y vascos y comunistas. En noviembre llegaron a entrar cuatro ministros anarcosindicalistas (entre ellos Federica Montseny). Gracias a esto se tramitó el Estatuto de Autonomía para el País Vasco. El gobierno, además decidió trasladarse a Valencia ante el miedo a que los sublevados tomaran Madrid, que quedó en manos de una Junta de Defensa en la que los comunistas tuvieron un notable papel.
Una de las primeras medidas fue legalizar las incautaciones de los campesinos, junto al decreto de la Generalitat que legalizaba las colectivizaciones de las empresas industriales en Cataluña. También se instauraron tribunales populares de justicia para contener la represión indiscriminada.
Su proyecto era crear una “gran alianza antifascista” y recomponer el poder del Estado, eliminando Juntas y Comités, aunque reconociendo los Consejos Regionales y, sobre todo, dirigir la guerra y creando el Ejército Popular, unificando y militarizando las milicias. En otras palabras, subordinar la revolución al triunfo en la guerra. También tenía como objetivo transmitir una imagen de la república aceptable a los ojos de las democracias europeas. Los problemas venían de los comunistas y los anarcosindicalistas, además del personalismo de Largo Caballero. Los anarquistas no renunciaban a practicar su propia política, insistiendo en las colectivizaciones y se resistían a integrar sus milicias en el ejército regular. Del adoctrinamiento político se encargaron los “comisarios de guerra”, a semejanza del Ejército Rojo soviético. Los comunistas propusieron nacionalizar las industrias básicas y la creación de una industria de guerra, a lo que se oponían los anarcosindicalistas. Los ministros de la CNT tuvieron que desplazarse a Barcelona para contrarrestar las colectivizaciones
Los problemas que fueron debilitando el gobierno de Largo Caballero fueron los “sucesos de Mayo” en Barcelona. No todas las fuerzas republicanas estaban de acuerdo con subordinar la revolución a la victoria militar; los anarquistas y el POUM de Andeu Nïn hablaban de una guerra revolucionaria. Esto ponía de relieve el enfrentamiento por el poder en Cataluña, donde CNT y POUM se enfrentaban a los comunistas y republicanos de la Generalitat. Unos defendían las colectivizaciones y los otros las nacionalizaciones. Se produjeron algunos asesinatos de líderes sindicales y la lucha se desencadenó cuando se intentó desalojar a los anarquistas que habían ocupado el edificio de la Telefónica. Estos enfrentamientos concluyeron con la derrota anarquista y el decreto de ilegalización del POUM y la desaparición de Andreu Nîn. Largo Caballero quedó muy debilitado y contando sólo con el apoyo de la UGT. Comenzó una lucha entre los comunistas y Largo Caballero y la Generalitat perdió sus atribuciones en materias de orden público.
    1. El gobierno Negrín.
A mediados del mes de mayo de 1937, se produjo la crisis en el gobierno. Los comunistas insistieron en que no continuarían en el gobierno si Largo Caballero seguía dirigiendo la política militar. La fuerza de los comunistas se basaba en la gran ayuda que la URSS estaba prestando con armas y asesoramiento político y militar y su control a través de los Comisarios políticos. Largo Caballero dimitió y lo sustituyó Juan Negrín.
El gobierno Negrín encargó la dirección de la guerra al socialista Indalecio Prieto. Ya no estuvieron los sindicatos (CNT y UGT), sólo partidos políticos, especialmente comunistas, lo que provocó a la larga la salida de Prieto. El gobierno Negrín basó su política en la resistencia a ultranza, pero así mismo intentó buscar una salida negociada a la guerra. También quería que la República fuese reconocida como el único poder legítimo de España. Para ello propuso su célebre programa de los Trece Puntos, en los que se preveía la permanencia de la República, tras un proceso de elecciones democráticas, cuando cesara la lucha armada.
Franco no aceptó las propuestas del gobierno republicano, pero Negrín tenía la esperanza de que en pocos meses la situación internacional propiciar la guerra mundial y así tener ayuda frente a los fascistas. Sin embargo, sus esperanzas se acabaron en septiembre de 1938 cuando se firmó el Pacto de Munich, por el que Gran Bretaña y Francia reconocían la ocupación de los Sudetes por Hitler.
En el año 1938, después de la derrota de Teruel, la vida empezó a hacerse sumamente difícil en el territorio republicano. Faltaban alimentos y abastecimientos básicos, los reveses militares eran continuos y la población estaba cansada de la guerra. Negrín insistía en la necesidad de la resistencia militar, esperando el conflicto europeo, que todavía era previsible. Por ello se acuñó el lema “Resistir es vencer”.
El nuevo plan de Negrín redujo a finales de 1938 sus propuestas a sólo tres puntos: salida de las tropas extranjeras, ausencia de represalias de los vencedores sobre los vencidos y establecimiento de un régimen democrático. Pero Franco “sólo aceptaría una rendición sin condiciones”. Negrín buscó desesperadamente la mediación de las potencias democráticas, pero las derrotas del Ebro y Cataluña, el reconocimiento del gobierno de Franco por Francia y el Reino Unido, la dimisión de Azaña como presidente de la república (lo sustituyó Diego Martínez Barrio), y la situación de la retaguardia, aceleraron la desmoralización. Sólo los comunistas defendían la necesidad de resistir.
En estas circunstancias se produjo el golpe de Estado del coronel Casado, jefe del Ejército del Centro, ante los rumores falsos de que Negrín dejaba el gobierno a los comunistas. Casado y sus partidarios decidieron entregar a Franco toda la zona que aún estaba en manos de los republicanos. Esto aceleró el fin de la república y el triunfo de Franco, sin tiempo de evacuación de los que querían escapar de la represión franquista.

    1. La zona sublevada.
Los grupos políticos y sociales que habían dado su apoyo al alzamiento militar estaban divididos, ya que no tenían ningún proyecto común que ofreciese coherencia política a la rebelión militar. Por eso aceptaron la supremacía del ejército que, convertido en la comuna vertebral del nuevo régimen, tuvo siempre la iniciativa política y fue el encargado de organizar el nuevo Estado surgido del conflicto bélico. La idea inicial era el tradicional golpe de estado que contaría con días de lucha, pero acabó en una Guerra Civil.
Los militares sublevados crearon en Burgos un organismo de dirección al que llamaron Junta de Defensa Nacional, integrada por militares (Mola, Franco, Queipo de Llano...) y presidida por el general más antiguo, Cabanellas. Su misión era el gobierno del territorio ocupado y no tenía jurisdicción en los asuntos militares. La Junta prohibió la actividad de todos los partidos políticos, suspendió la Constitución y decretó la paralización de la aplicación de la reforma agraria en los territorios conquistados, y volvió a la bandera roja y gualda.
Sanjurjo, considerado jefe de la sublevación, murió en accidente de aviación el 20 de julio de 1936, el alzamiento quedó sin líder, por lo que se hizo necesaria la elección de un jefe supremo del alzamiento y Franco fue adquiriendo cada vez más adeptos entre los generales, sobre todo a partir de socorrer a los defensores del Alcázar de Toledo y conseguir el reconocimiento de Hitler y Mussolini. El día 30 de septiembre, en Salamanca, fue elegido como jefe del alzamiento. El primero de octubre de 1936 se publicó el decreto que le nombraba “Jefe del Gobierno del Estado” y Generalísmo de los Ejércitos Españoles. Desapareció la Junta de Defensa Nacional y se estableció una Junta Técnica del Estado, con sede en Burgos, divida en comisiones mandadas por militares pero en las que había también civiles. El Cuartel General del Generalísimo se trasladó a Salamanca. Alemania e Italia reconocieron oficialmente el gobierno de Franco.
Los problemas políticos se agudizaron en la zona sublevada a fines del año 1936, cuando parecía que la guerra se iba a prolongar bastante a la vista del fracaso en la toma de Madrid. Existía un mando militar poderoso, pero ninguna coherencia política. Los sublevados que tenían una fuerte ideología antiliberal, habían prohibido todos los partidos políticos que formaban parte del Frente Popular y todos los sindicatos de clase, y habían procedido a una tremenda represión de los fieles a la República que quedaron en su territorio. Sólo actuaban como grupos políticos, Falange Española, cuyo fundador José Antonio Primero de Rivera, fue fusilado por los republicanos tras un juicio en Alicante (noviembre 1936) y la Comunión Tradicionalista (carlista). Se toleraban la CEDA y otros grupos monárquicos que estaban desmantelados. En realidad, el único grupo de filiación fascista entre los sublevados era Falange Española, ya que los alzados representaban mucho más al viejo conservadurismo español, pero se afiliaron masivamente al Movimiento Nacional.
Ante la necesidad de organizar un nuevo poder político unitario, los sublevados se inspiraron en el modelo institucional de los Estados fascistas italiano y alemán, que tanto les ayudaban. Acudieron a este modelo de partido único, con jefe de plenos poderes para crear el “Nuevo Estado”. Tras el enfrentamiento a tiros entre facciones da falangistas en Salamanca, en abril de 1937, Franco dio a conocer el Decreto de Unificación por el que se creaba un partido único, Falange Española Tradicionalista y de las JONS (también conocido como Movimiento Nacional), “unificando” a falangistas y carlistas. Franco sería el Jefe del Partido y Jefe del Gobierno del Estado. Este decreto fue elaborado por Serrano Suñer, cuñado de Franco y firme contacto con los alemanes. Se adoptaría el uniforme de camisa azul de Falange y la boína roja de los carlistas, el saludo al estilo fascista, como emblema de la nueva España, el jugo y las flechas de los Reyes Católicos; y una jerarquía donde se mezclaba a militares y civiles.
Algunas resistencias de los carlistas o falangistas fueron acalladas con destierros (Manuel Fal Conde, carlista) o prisión (Manuel Hedilla, de Falange). La inmensa mayoría de los conservadores y católicos apoyaron la sublevación y aceptaron la naturaleza autoritaria y fascista que fue adoptando la dictadura franquista.
Se respetaba la importante influencia de la Iglesia, que en el verano siguiente publicaría la Pastoral Colectiva de los Obispos en apoyo de los sublevados. A finales de 1936, los obispos calificaron la guerra civil como “cruzada religiosa” y en julio de 1937, en una carta colectiva del episcopado español a los obispos del mundo se respaldó totalmente al bando rebelde y se manifestó que la Iglesia era una “víctima inocente e indefensa” de la guerra civil y que el alzamiento militar había evitado una revolución comunista.
El proceso de institucionalización del nuevo Estado franquista culminó en enero de 1938 con la formación del primer gobierno de Franco o gabinete formado por ministros tras la desaparición de la Junta Técnica. En la persona de Franco, el Generalísimo, se concentraba la jefatura del gobierno del Estado. A partir de entonces pasó a ser llamado normalmente “Caudillo de España” y el nuevo Estado empezó a legislar.
Los distintos ministerios fueron repartidos entre las diversas fuerzas que se levantaron en armas: militares, falangistas, carlistas y monárquicos, en función más de su fidelidad al caudillo que de su competencia, criterio que regiría en adelante en todos los gobiernos de Franco. El nuevo gobierno promulgó la Ley de Administración Central del Estado, por la que se atribuyó al jefe del Estado la “suprema potestad de dictar normas jurídicas de carácter general”, con lo que Franco reunión en su persona los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y se consolidó definitivamente su poder personal.
En los meses siguientes, Franco aprobó una serie de decretos por los que derogó toda la obra reformista de la República. Abolió los estatutos de autonomía de Cataluña y el País Vasto e impuso el castellano como única lengua oficial.
En materia de industria, se promulgó el Decreto de 1937 de Protección y Fomento de la Industria Nacional, con lo que se pusieron las bases para un régimen autárquico. La falta de recursos económicos se suplió solicitando créditos a los alemanes e italiano. Se devolvieron las tierras ocupadas a sus propietarios y se creó el Servicio Nacional del Trigo para controlar las existencias y regular los precios.
Antes de que acabara la guerra, se promulgó una de sus Leyes Fundamentales, el Fuero del Trabajo (marzo de 1938), inspirada en la Carta del lavoro del fascismo italiano, en en el tradicionalismo de la Iglesia y en algunos principios de la Falange. Esta legislación sentó las bases de la organización corporativa del Estado y del sindicalismo vertical como una organización estatal que agrupaba a empresarios y trabajadores, respeto a la propiedad privada, facultad del llamado Estado nacional-sindicalista para dictar normas de trabajo y salarios, fomento de la economía y prohibición de sindicatos de clase. Además, se consideraron actos subversivos las huelgas y las reivindicaciones colectivas. En esta nueva estructura sindical única, empresarios y obreros se encuadraban en unos mismos sindicatos, por ramas de producción, los llamados sindicatos verticales, sometidos al partido (FET de JONS) e instrumentos al servicio del Estado.
Las leyes favorables a la Iglesia acabaron con el intento de secularización de la República: se decretó el catolicismo como religión oficial, se derogaron las leyes del matrimonio civil y del divorcio, se estableció el culto religioso en la enseñanza y en el ejército. Se le concedió a la Iglesia el monopolio de la enseñanza primaria y secundaria. Impuso de nuevo la enseñanza obligatoria de la religión y el crucifijo volvió a las escuelas. Restableció la Compañía de Jesús, la retribución económica del clero, la exención fiscal de los bienes de la Iglesia y las fiestas religiosas.
Para lograr el control ideológico se suprimieron las libertades de reunión y de asociación y mediante la Ley de Prensa y de Imprenta de abril de 1938 (en vigor hasta 1966) se implantó la censura previa y todos los medios de comunicación y de producción cultural se pusieron al servicio del Estado.
El régimen franquista fue reconocido oficialmente por la Alemania nazi y la Italia fascista desde un primer momento, en 1938 lo hicieron Portugal y el Vaticano, y en 1939 las dos potencias democráticas europeas, Francia y el Reino Unido.
Finalmente, la Ley de Responsabilidades políticas de febrero de 1939 facultaba a los tribunales mixtos (formados por el ejército, el poder judicial y representantes de Falange) para aplicar penas a personas vinculadas a partidos de izquierda desde 1934.
La represión franquista fue muy superior a la de la República, y no sólo por durar más tiempo (hasta bien entrado el franquismo), sino por el carácter sistemático y organizado de ella. Era ejercida por el propio ejército o por las autoridades políticas, sin ningún tipo de garantías legales. Especialmente graves las matanzas de civiles en Málaga, Sevilla o Badajoz. Fueron ejecutados desde García Lorca a Lluís Companys, Julián Besterio y muchos otros en numerosos “paseos” o “sacas” y en los campos de concentración. En la retaguardia también la llevaban a cabo milicias de requetés y grupos de jóvenes falangistas.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

6. El régimen de la Restauración y el sistema canovista.

LA RESTAURACIÓN DE LA MONARQUIA. ALFONSO XII. 1875-1885.

El descontrol del Sexenio fue la causa primordial del éxito de la Restauración que Cánovas preparaba para el hijo de Isabel II. Esta abdicó en su hijo en junio de 1870 y Cánovas aceleró el proceso durante el gobierno de Serrano.

1.- Fundamentos de la Restauración.

Cánovas ofrece un programa de conciliación nacional a cambio de aceptar la monarquía, a todos excepto a carlistas y republicanos. Para conseguirlo fue fundamental la opinión pública internacional y se consiguió el apoyo de Francia y Austria-Hungría. El ejército lo apoyó con el golpe de Estado de Martínez Campos. Cánovas redactó el Manifiesto de Sandhurst (seis meses tardó en redactarlo), que presenta al hijo de Isabel II (Alfonso XII) como un rey constitucional y no absoluto, respetuoso con el catolicismo pero liberal.

Cánovas se hace cargo de un ministerio-regencia, concentrando todos los poderes como en una dictadura. Decreta la censura de prensa, que se levantará excepto para los republicanos. Trata de conseguir un régimen moderado ("paz y orden"), suspendió parte de legislación (por ejemplo la ley de asociaciones) y consiguió el apoyo de Sagasta, líder del partido liberal –progresista-. Imitando el sistema inglés de alternancia en el poder, de un carácter más tolerante, por ejemplo admite el matrimonio civil y el sufragio universal.

El 14 de febrero de 1875 Alfonso XII entra en Madrid ante la indiferencia popular. Le apoyan las clases altas y la aristocracia. El desorden social de la primera república fue su mejor publicidad.

2.- Constitución de 1876.

Es una constitución corta, pragmática, flexible, tolerancia, basanda con el doctrinarismo. Es similar a la de 1845, pero recoge algunos derechos de 1869. Inspirándose en el turnismo inglés de los Whigs (liberales) y Tories (conservadores), Cánovas habla de recoger los elementos tradicionales del Estado: las dos instituciones básicas de la soberanía: la monarquía hereditaria y las Cortes, anteriores a cualquier documento escrito y producto de la voluntad de los siglos. Es lo que llama la Constitución Histórica de la monarquía española.

La monarquía no era la representación del Estado, la monarquía era el Estado. Símbolo de su continuidad histórica, garantía del orden social y piedra angular del sistema. El ejército, que había sido el otro gran pilar del sistema liberal del XIX quedará al margen, sobre todo tras la pacificación de Cuba y de la III Guerra Carlista.

Soberanía compartida, el poder legislativo lo tienen las cortes con el rey. El rey tiene un papel fundamental en la constitución, el papel moderador. Para que este poder sea efectivo deben otorgarse amplios poderes al monarca (mando supremo de las fuerzas armadas, prerrogativa real para nombrar y cesar ministros, convocar y disolver el Parlamento), con lo que el sistema acaba dependiendo de la personalidad concreta del rey.

Las Cortes se dividen en una cámara alta o senado y una cámara baja o congreso de los diputados. El senado está formado por tres tipos de senadores: senadores por derecho propio (los hijos del rey, grandes de España, altos cargos de la iglesia, el ejército y la administración), senadores vitalicios (de nombramiento real entre los más destacados académicos, catedráticos, etc.) y senadores electos (sufragio restringido e indirecto por las corporaciones del Estado y por los mayores contribuyentes).

En la cuestión religiosa los conservadores impusieron una ambigua fórmula que dejaba a salvo la confesionalidad católica del Estado y también la libertad de cultos.

Uno de los aciertos de la Constitución es que puede servir tanto a progresistas como a conservadores. Por ejemplo, en la Constitución no aparece el tipo de sufragio. Fue aprobado por sufragio universal masculino (“por esta vez”) el 30 de junio de 1876, pero cuando los conservadores imponen el censitario hasta el parlamento largo de Sagasta.

2.- Funcionamiento del sistema y las fuerzas políticas.

Inspirado en el bipartidismo británico y el turno de partidos. Se organizan dos:

- Partido conservador: heredero de los moderados y unionistas. Cánovas consiguió unir a los Isabelinos y a bastantes de los revolucionarios del Sexenio. Su base está en la burguesía, aristocracia y altos funcionarios civiles y militares. Especialmente en el sur de España, donde también tiene éxito entre las clases medias. Su líder es Cánovas. El partido surgió de una reunión celebrada en el Senado en mayo de 1875, con ex parlamentarios de las monarquías de Isabel II y Amadeo I, incluyendo en 1884 la Unión Católica de Pidal y Mon. A la derecha sólo quedaba el Carlismo

- Partido liberal: recoge a los demócratas y radicales (que no terminan por unirse), también a la izquierda unionista.Su líder es Sagasta y nace del descontento de la Restauración (Martínez Campos, por ejemplo). Su base está entre comerciantes e industriales, principalmente en el norte. Su origen estaba en el Partido Constitucional que fundaron Serrano y Sagasta, más tarde, en 1879 el Centro Constitucional se unió con el Partido Liberal y se formó el Partido Liberal Fusionista en 1881, con Sagasta como líder.

La ley de 1878 vuelve al sufragio censitario, en 1879, la ley de imprenta y 1880 la ley de reunión limitan las libertades constitucionales. También se controla el sistema educativo. El primer gobierno liberal dura de 1881 a 1883, con medidas más liberales, retomando las libertades de cátedra, reunión y retirando la censura; reforman la hacienda y el código civil.

Tras un periodo prudencial, de dos a cinco años, de permanencia en el gobierno de cada uno de los partidos dinásticos, el rey, haciendo uso de la prerrogativa regia, nombraba presidente del Consejo al jefe del otro partido turnante, se disolvían las Cortes, y el nuevo partido, ya en el poder, preparaba las elecciones y a través de la manipulación electoral lograba siempre obtener la mayoría en el parlamento.El sistema se base en el caciquismo del ámbito rural y el fraude electoral (pucherazo), con lo que la oligarquía (ministros, gobernadores civiles, senadores y diputados...) dirigen la vida política.

Fuera de juego quedan:

- Carlistas: Finalizan la guerra en 1876 con Martínez Campos. En el norte duran algo más. El carlismo tuvo menos éxito que en la época revolucionaria.. Podemos además, añadir que se produjo una reforma foral (julio de 1876) por la que los vascos quedaron sujetos a impuestos y servicios especiales. En 1878, el concierto económico les dio cierta autonomía. Esto debilitó también la fuerza del carlismo. El carlismo acabó derrotado, primero por la rendición de Ramón Cabrera (con su posterior reconocimiento) y la huida de Carlos VIII después de la derrota de Treviño.

- Republicanos: Castelar colabora con el sistema, y otros intentan el pronunciamiento.

- Regionalismos y nacionalismos:

  1. Catalanismo. La Renaixença supuso reconocimiento del catalán como lengua de cultura, así como una gran actividad intelectual en la historia y las artes reivindicando la particularidad catalana y las señas de identidad de la región. Por otro lado, la burguesía industrial catalana se consideraba poco representada en los gobiernos centrales y reclamaban un mayor proteccionismo (véase el conflicto con Espartero). el catalanismo político comenzó como una corriente tradicionalista, pero encontró en Valentí Almirall una figura dentro del progresismo. Este fundó en 1882 el Centre Catalá. Muy importante fue la redacción de las llamadas Bases de Manresa (1892), elaborado por la Unió Catalanista, que propugnaba un poder catalán dentro del Estado español, con competencias propias. Representan el nacionalismo conservador. Después del desastre de 1898, el catalanismo consiguió cierto éxito electoral y en 1901 se creó la Lliga Regionalista por Prat de la Riba y Francesc Cambó, representantes del catalanismo progresista.
  2. Nacionalismo Vasco. En su creación influyeron tanto el carlismo y la defensa de los fueros como el desarrollo de una corriente cultural en defensa del euskera. El gran inventor del nacionalismo vasco fue Sabino Arana, quien fundó el PNV. Su concepción fue mucho más tradicionalista y ultracatólico, y veía como un peligro para la cultura vasca la llegada de inmigrantes, a los que denominó con el término despectivo de maketos. Su lema fue "Dios y ley antigua". En un principio el PNV se declaraba ferozmente independentista, y un tanto racista, para moderarse algún tiempo después

- Movimiento obrero: se divide entre socialismo y los anarquistas. Se disuelve al Asociación Internacional del Trabajo (AIT) en 1874. La ley de asociaciones de 1881 permite su creación. Podemos advertir dos ramas.
  1. El anarquismo: fue la ideología obrera más influyente en la Restauración. La introdujo el italiano Giuseppe Fannelli, discípulo de Bakunin. En un principios eran partidarios de la acción directa (acciones terroristas que prendieran la mecha de la revolución) como el atentado contra Martínez Campos, contra Alfonso XII o el que mató a Cánovas. Más tarde aparecerá un sector anarcosindicalista, alrededor del sindicato Solidaridad Obrera, germen de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Fundamental también fue la creación de Ateneos anarquistas para llevar la cultura a la clase obrera.
  2. El socialismo: En 1879, Pablo Iglesias, impresor madrileño fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Fue legalizado en 1881 por Sagasta. Su objetivo era lograr el poder político para la clase obrera y combinó el ideario revolucionario con la participación en la vida política. Su órgano de difusión fue El socialista. En 1888 creó un sindicato, la Unión General de Trabajadores. Para organizarse se fueron fundando Casas del Pueblo.
Los problemas a los que se enfrenta el régimen son: Problema de la III Guerra Carlista, problema de Cuba y el regionalismo catalán El gobierno de Cánovas logró poner fin a la guerra carlista tras más de un año de enfrentamientos. Después de pacificar la zona centro y Cataluña, la última campaña se desarrolló en Navarra y el País Vasco. Finalizó en febrero de 1876 cuando don Carlos cruzó la frontera y se refugió en Francia. La Guerra Larga de Cuba la consiguió finalizar Martínez Campos con la Paz de Zanjón en 1878.

En 1883, Segismundo Moret, ministro de la gobernación crea la comisión de reformas sociales, se intenta la uniformidad jurídica.

4. LA REGENCIA DE Mª CRISTINA (1885-1902)

La muerte de Alfonso XII supone una crisis pero no la ruptura del sistema de la Restauración. Cánovas, para evitar nombrar heredera a la hija de Alfonso XII y volver al problema carlista, pacta con Sagasta. Le propone esperar a que nazca el hijo que está esperando Mª Cristina de Alfonso XII. Es el Pacto de El Pardo. Javier Tusell sostiene que tal pacto no existió.

Sagasta, al frente del Partido Fusionista, encabeza un gobierno llamado el Parlamento Largo (1885-1890). El partido fusionista aspiraba a incorporar a los republicanos. Los republicanos intentan el golpe de Estado (Villacampa, Madrid, 1886), que hace imposible la colaboración con el sistema canovista. Se dividen entre los posibilistas (de Castelar) que se asimilan al partido fusionista, y Salmerón funda el Partido Centrista. Los católicos carlistas también se dividen. C. Nocedal funda el integrismo.

El gobierno de Sagasta está consagrado a una serie de reformas:

- Sufragio Universal (1890). Más simbólico que real. Los conservadores lo repudian porque consideran que llevará mayor corrupción.. Esto puede beneficiar a los republicanos más moderados.
- Ley del jurado (1888)
- Ley de asociaciones para las congregaciones religiosas y también para las de tipo social (1887).
- Ley de desarrollo económico, de carácter librecambista.
- Reforma del Código Civil (1889). Permite el matrimonio civil, reforma la Administración local.
- Reformas en la Hacienda
- Reforma en la Administración Colonial.
- Reformas en el ejército: servicio militar obligatorio (los conservadores están en contra) y fracasa también la reforma del Estado Mayor.

El ministro de Estado, Segismundo Moret, es partidario de una política exterior más activa y crea embajadas en Londres, Berlín , Roma y Viena. Accede a la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) por los roces con Francia en Marruecos. El acuerdo fue secreto, se renovó en 1891, pero no en 1985. Sin embargo, esto no va a ayudar a España en el Caribe, donde va a tener problemas.

Sagasta deja el gobierno por un supuesto escándalo financiero y por las divisiones en su partido. Hay elecciones en 1891, donde aumenta el censo de uno a cuatro millones de votantes. Y como se alternan los liberales y los conservadores, gana Cánovas. Grandes críticas del resto de los partidos.

Los conservadores cambian la política librecambista: proteccionismo para contentar a los cerealistas castellanos y andaluces, los textiles catalanes y la siderurgia del Norte. Es el “arancel proteccionista” de 1891, de grandes tarifas. También hay división entre los conservadores: Silvela es partidario de una moralidad pública (que emparenta con el regeneracionismo) y Romero Robledo que defiende la mano dura con Cuba. Comienza una movilización católica para contrarrestar el liberalismo laico. Los conservadores van a ser partidarios de la intervención estatal en la economía. Este cambio de mentalidad está influido por: la Rerum Novarum (encíclica de León XIII), planteamiento social de la Iglesia, los krausistas, partidarios de la intervención; influencia del “socialismo de Estado” alemán, se advierte en la celebración de la fiesta del trabajo, el 1º de mayo 1890

La cuestión social está candente en el campo andaluz, en sector textil catalán. Se recrudece con el atentado contra Martínez Campos, por el del Liceo de Barcelona o el motín de Jerez (la Mano Negra). La represión es dura (ley antiterrorista) que acelera el conflicto. Asesinato de Cánovas, huelga minera e industrial en el norte.


5. EL CACIQUISMO.

El turno de partidos era una fórmula política de ventajas inmediatas, que gracias a la manipulación electoral, daba a ambos partidos la posibilidad de alternarse en el gobierno de forma pacífica. Según estaba ya pactado, se eligió la falsificación permanente, para que se salvaguardaran los intereses políticos, económicos y sociales. El sistema político funcionaba de arriba abajo. Los partidos estaban en manos de “notables” que organizaban la maquinaria electoral y el control del poder local mediante la práctica caciquil. De esta forma se garantizaba el ejercicio del poder por parte de una oligarquía. Las relaciones de poder se reducían a un esquema simple. Un grupo formado exclusivamente por la burguesía y la aristocracia dominaba el sistema, mientras que la "España real" formada por las clases medias y populares quedaba excluida de la toma de decisiones políticas.

Se llama encasillado al candidato “adecuado” falseando la voluntad nacional. La fórmula consistía en la elaboración de una lista en la que figuraban aquellos candidatos que quería el Gobierno. Esos candidatos oficiales tenían prácticamente ganada la elección: por presión o por el pucherazo, coacción, violencia, fraude, compra de votos, falsificación de actas, en el recuento, existencia de "embolados" o "micos" (personas que sustituían a los electores)...

El caciquismo era un hecho sociopolítico que duró durante toda la Restauración, consistente en el poder de determinadas zonas, sobre todo rurales, por personas de gran influencia política (alcaldes), económicas (“señoritos” latifundistas) o de prestigio y status (abogados, médicos). Suponía la dependencia de los campesinos. Los caciques eran miembros de una elite local o comarcal, arraigada en el medio rural, una sociedad cerrada, y funcionaban como intermediarios entre esta última y el Estado. Es un fenómeno que se encuentra de manera parecida en el sur de Italia y Yugoslavia. Ante un mundo rural que se queda atrasado, los campesinos se quedan desfasados y consideran al cacique como un mediador con el Estado que les soluciona los problemas de las quintas, los escritos, los impuestos... por lo que están agradecidos. En muchos casos se sella mediante un parentesco ficticio (padrinos). Además hay que tener en cuenta que los funcionarios pueden ir cambiando, pero el cacique siempre permanecía, como el interlocutor real que disponía del poder político central para entrar en contacto con una realidad social del Antiguo Régimen.

Los caciques eran, por tanto, los más influyentes de la localidad y, en la práctica, los agentes políticos encargados de recopilar los votos y amañar las elecciones para que el correspondiente diputado encasillado. El caciquismo formó parte de las relaciones sociales sobre todo en el ámbito rural. Los grandes propietarios de tierras utilizaron su control sobre ayuntamientos y diputaciones provinciales para someter a los campesinos y jornaleros. A cambio se convertían en dispensadores de favores a cambios de favores, generando un “clientelismo” y el "patronazgo". La regla de oro era “para los enemigos, la ley; para los amigos, el favor”.

martes, 17 de noviembre de 2009

Tema 4. El sexenio revolucionario (1868-1874). Intentos democratizadores

1. REVOLUCIÓN DE 1868 y el gobierno provisional

1.1. La Gloriosa Revolución


La crisis comienza en 1863 por la inestabilidad política, con siete gobiernos en cinco años, incluyendo los de Narváez y O'Donnell. Se descompone la Unión Liberal. Los progresistas se niegan a seguir participando en el fraude de las elecciones, acercándose a los demócratas. Prim y otros militares progresistas comienzan los pronunciamientos como el de Villarejo de Salvarés (enero 1866). Los demócratas aumentan sus seguidores. Se sublevan los Sargentos en el Cuartel de San Gil (junio 1866) con rápida represión (66 fusilados) Intelectuales como Castelar (demócrata) se destituye de su cátedra. Las universidades se movilizan, los estudiantes se enfrentan a la Guardia Civil con varios muertos en la NOCHE DE SAN DANIEL (abril 1865)

Acompaña una crisis económica, financiera al hundirse las acciones del ferrocarril y la bolsa por la especulación; crisis en la industria catalana por la guerra de Secesión americana que corta la importación de algodón. Además hay una crisis de subsistencia en 1867.68. Finalmente hay una crisis social por el descontento del paro y la burguesía financiera se va alejando del régimen y de la corona. Progresistas, demócratas y republicanos planifican una estrategia común, el PACTO DE OSTENDE (agosto de 1866). Los unionistas, muerto O'Donnell (noviembre 1867) se unen al pacto. A la corona sólo le queda la camarilla, con sectores de la lnobleza y la Iglesia. Pronunciamiento en setiembre de 1868 con TOPETE en Cádiz, Prim y Serrano (antiguo unionista) derrota a los isabelinos en Alcolea. ¡VIVA ESPAÑA CON HONRA! La reina se exilia en Francia.

La Gloriosa Revolución consigue sus adeptos donde el proletariado agrario e industrial está más arraigado, donde hay movimiento sindical, republicanos o cantonales. Se vaagapean formando Juntas revolucionarias, de progresistas y demócratas, apoyados por la clase media y populares armados como VOLUNTARIOS DE LA LIBERTAD. Demandan: libertades, sufragio universal, abolición de las quintas y del impuesto de consumos, legislación social y descentralización. Las demandas se iban añadiendo. Topete no especificaba.

El gobierno disuelve las juntas y los voluntarios, acabando con la dualidad de poderes Gobierno/Juntas. Lo forman: Fº SERRANO, presidente, Juan PRIM (hombre fuerte, en el ministerio de la guerra. Los primeros decretos atienden las demandas:

- Libertad de imprenta, asociación, enseñanza y culto
- Sufragio universal masculino
- Emancipación de los hijos de esclavas en las colonias
- Disolución de las órdenes religiosas post-1837 ( se refiere a los jesuitas)
- Libertad de enseñanza y cátedra, devuelve a sus puestos a los expulsados. Ejemplo es Sanz del Río

En Economía:
- Fijaron la peseta como unidad monetaria
- Emisión de deuda pública
- Abrieron al capital extranjero en minas estatales
- Reducción de aduanas (Arancel Figerola)
- Sustitución del impuesto de consumos por un impuesto personal directo.
Todas estas medidas aumentaron el déficit.

En cuanto al problema agrario, a finales de 1869 surgen sublevaciones pro-republicanas en Cádiz, Málaga, Sevilla y Jerez. Demandan el reparto de tierras. El ejército restablece el orden. Movimiento independentista de Cuba y Puerto Rico.

Asamblea Constituyente. Serrano convoca elecciones por sufragio universal masculino en enero de 1869. Triunfa la coalición revolucionaria pro-monárquica (progresistas, unionistas y demócratas), que estaba en el gobierno. Todas las elecciones daban la victoria al grupo en el poder. Minoría para los republicanos, carlistas y monárquicos.

1.2. LA CONSTITUCIÓN DE 1869.

El 1º de Junio de 1869 se aprueba la CONSTITUCIÓN DE 1869. Muy similar a la del 37 y 45, pero con límites al poder real. De todas formas dependía de la personalidad del rey. Es superior técnicamente. Por ejemplo, por primera vez aparece una garantía para los derechos constitucionales.

- Debates por la libertad de culto y la forma del Estado.
- Soberanía nacional
- Sufragio universal masculino
- Descentralización administrativas
- Libertad de asociación
- Potestad legislativa de las cortes: Congreso y senado
- Potestad ejecutiva, el rey que lo ejerce por sus ministros.
- Desaparecen las condiciones censitarias para ser elector y elegible.


1.3. Regencia de Serrano (junio 1868-diciembre 1870)


Las Cortes nombran regente a Serrano, que encarga a Prim la formación de gobierno. Revueltas sociales por carestía de subsistencia, paro, inmovilidad salarial, quintas (guerra de Cuba). Se da en el Levante y Sur, en los centros urbanos principales. El descontento se hace republicano. Entre setiembre y octubre comienza en Tarragona. Es vencida por el ejército. Crece el asociacionismo obrero: Llega la AIT (1ª Internacional).

Los gobiernos de Prim mantienen el orden público, reprimiendo duramente el bandolerismo andaluz, la tentativa carlista (julio 1869 con Carlos VII), pero no el problema cubano. También se toman medidas de unificación del sistema judicial: código penal, matrimonio civil, registro civil, descentralización provincial y municipal. El problema es encontrar un candidato al trono español. Tras una labor diplomática intensa, Amadeo I, de la casa de Saboya es el elegido. En las negociaciones surge la chispa para la guerra franco-prusiana.

2. La monarquía democrática de Amadeo I (1871-1872)



Cuando llega a Madrid acaba de morir Prim, su principal valedor. La inestabilidad política es lo más sobresaliente. A la monarquía de Amadeo le surgen oposiciones desde multitud de bandas:

1) Partido Alfonsino: Cánovas, aristócrata latifundista, antiguo puritano, hombre de negocios. Está en contra de las reformas radicales y quiere adelantar el librecambismo y el abolicionismo en las colonias. Cuidado con el movimiento obrero.

2) Internacionalismol obrero. Son los momentos de la Comuna de París. Las consignas son el fin de la familia, la patria, el Estado, la propiedad. En 1871 Pablo Iglesias funda el PSOE. El movimiento obrero se organiza en Madrid, Barcelona, Cádiz... Envían representantes al Congreso de Londres de la I Internacional, allí tienen poco eco. El Parlamento intenta disolver la AIT, pero es anticonstitucional. Se divide en dos tendencias, las asociaciones (poco amigas de participar en el gobierno) y los partidos que intentan participar en el parlamento. Amplia influencia del anarquismo de Bakunin.

3) Los carlistas: III Guerra (1872). Carlos VII entra en Navarra (tomo Estella, pero no Bilbao) y es derrotado en Oroquieta. Firma el convenio de Amorebieta, con lo que se consigue la paz en el País Vasco y Navarra. Son los Neocarlistas de Nocedal, partidarios de la acción legal. Pero otros continúan con partidas carlistas en Cataluña, Aragón y el Maestrazgo. Los carlistas motivan la necesidad de quintas (con el descontento popular) y el temor ante el hierro vasco.

4) Republicanos y federales. En el Ferrol hay un golpe de estado de marineros republicanos (octubre 1872), sin éxito pero tiene ecos. Se identifican con las peticiones sociales. Se forman los primeros clubes republicanos, la prensa republicana... Dentro de los republicanos hay una facción partidaria del federalismo, son los responsables de la insurrección en Jerez (1869). Se dividen en benévolos, partidarios de la acción legal, y los intransigentes.

5) Enfrentamientos entre los progresistas, unionistas y demócratas del gobierno de Serrano. Para restringir el sufragio universal se pasa a distritos uninominales.
- Los progresistas se dividen, dividiéndose la coalición monárquico-democrática: los Constitucionalistas (Sagasta, más conservadores) y los Radicales (Ruiz Zorrilla). Se hacen la vida imposible mutuamente.
- Ruiz Zorrilla sustituye a Serrano y suprime las quintas. Después es sustituido por el general José Malcampo, después Sagasta, que dimite en 1871 por un escándalo en la financiación de los partidos.
- Amadeo vuelve a Serrano: intenta suspender los derechos constitucionales para acabar con los grupos extremistas. Amadeo se niega. "Mi, se niega". Nombra a Ruiz Zorrilla.

Ruiz Zorrilla intenta reformas sociales que no consigue:

- Protección del trabajo infantil
- Jurados mixtos de obreros y patronos
- Abolición de quintas (pero no puede por los Carlistas y por Cuba)
- Abolición de la esclavitud en las colonias (sólo en Puerto Rico por los problemas para el azúcar.
- Quizás lo único que consigue es la ley del jurado.

Son los momentos de la Guerra Larga de Cuba.

El motivo de la abdicación de Amadeo es el nombramiento como capitán general del militar progresista Baltasar Hidalgo, presunto responsable de la muerte de unos artilleros en 1866. Es el problema de la superioridad civil sobre la militar. El ejército le propone un golpe de Estado. Amadeo se niega. Admite el decreto y abdica el 11 de Febrero de 1873.

3. La Primera República (1873)

Ese mismo día, las Cortes, reunidas en Asamblea Nacional, proclaman la República como pacto entre radicales y republicanos para un vacío de poder. Sólo es reconocida por Suiza y EE.UU. y un par de países latinoamericanos. FIGUERAS, republicano federal, es nombrado presidente de gobierno, que es republicano y radical. Quiere mantener el orden, hacerlo desde arriba, pero:

- Revuelta en Andalucía.
- Intentos en Barcelona de proclamar el Estado Catalán dentro de la Federación Republicana Española. Los de la AIT reclaman aumento de salario, reducción de jornada y protección del trabajo infantil.
- En Madrid la aristocracia y la burguesía emigran. La bolsa baja.

Las Cortes elegirán directamente a los ministros. Las medidas del gobierno son: Abolición de la esclavitud en Puerto Rico, en contra de los conservadores, y supresión de las quintas y Voluntarios de la República, en contra del ejército. Los radicales abandonan el gobierno, porque querían una república unitaria. Dieron un golpe de estado apoyados por militares (febrero y abril). Los republicanos querían una votación para una Asamblea Constituyente sobre la forma de la República. Se convoca una Asamblea Constituyente en mayo, con mucha abstención (61%). Todos los partidos (radicales, constitucionalistas, alfonsinos, carlistas, se niegan a participar). La AIT tampoco la apoya. Ganan los republicanos federales (91% de los votos)

3.1. Fracaso del modelo federal. La revolución cantonal.

Las Cortes Constituyente (junio) proclaman la República Federal. Figueras dimite y las Cortes eligen a Francisco PI Y MARGALL, discípulo de Proudhon. Los republicanos se dividen en conservadores (Castelar), el centro (Pi y Margalll) y extremistas intransigentes (J.Mª Orense). La falta de consenso provocó que no se aprobara nada, ni siquiera la Constitución. El PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE 1973:
- Derechos y libertades como la de 1869
- República federal 17 Estados peninsulares.
- Separación de Iglesia-Estado: prohibición de subvencionar cualquier culto.
- Cuarto poder, poder de relación para mantener el equilibrio.

Medidas que se intentaron:

- Reforma agraria
- Fijación de la jornada laboral
- Jurados mixtos de patronos y obreros
- Protección del trabajo a menores de 16 años. Se aprobó, pero no se puso en práctica.

Un poco antes de junio, la AIT declara la huelga general en Alcoy (aumento de salario y reducción de jornada). Fracasa por las tropas. En Barcelona se proclama una huelga general en apoyo a los alcoyanos. Los internacionalistas no se deciden por la huelga general revolucionaria. Los Carlistas están activos en el País Vasco, Cataluña y el Maestrazgo. El 16 de julio Carlos VII entra en España.En Julio, los intransigentes se separan de las Cortes. Piden la república desde abajo, la libre formación de cantones, que posteriormente se unirían en la Federación Española. Formaron en Madrid un Comité de Salud Pública, desde donde se animó a la formación de cantones. La insurrección estalla el 12 de julio en Cartagena. El cantón. Pi y Margall dimite.

Cantonalismo en Sevilla, Cádiz (Fermín Salvochea es el líder del cantón), Granada, Murcia, Castellón... Los cantonalistas eran un conglomerado social compuesto por artesanos, tenderos y asalariados y dirigidos por republicanos federales, decepcionados por la falta de agilidad del gobierno de Pi y Margall. En Cartagena los cantonalistas constituyen un gobierno provisional de la Federación Española, presidido por Roque Barcia. Es también el momento de la 1º Constitución Andaluza, en Antequera.

3.2. R
épública unitaria.

18 Julio, las Cortes nombran a Nicolás SALMERÓN, krausista, presidente de la República. Siguen los problemas:

-Para sofocar los cantones el ejército y la guardia Civil. El ejército no es republicano y Martínez Campos va a Levante y Pavía en Andalucía. Salmerón cierra las sedes de los sindicatos internacionalistas y detiene a los militantes. Acaba dimitiendo, atacado por la represión.
- Carlismo en el País Vasco, Cataluña y el Maestrazgo
- La guerra de cuba

CASTELAR, plantea la República unitaria: orden, autoridad y gobierno. Tiene pocos apoyos: radicales y constitucionalistas. Utiliza a militares no republicanos. Consigue poderes extraordinarios que le dan las Cortes:

- Gobierna por decreto, suspende las garantías constitucionales, recorta las libertades, especialmente las de prensa.
- Disuelve los Voluntarios de la República
- Restablece las quintas
- Rehabilita las ordenanzas militares.

Acaba con el cantonalismo, a excepción de Cartagena. Pero no con el Carlismo, que todavía hace incursiones en Cuenca, Aragón y Valencia, con partidas en Castilla, Asturias, Galicia y Andalucía. En Cuba, el apresamiento de un barco americano Virginia por Tornado, corbeta. Acusando de contrabando a sus tripulantes y fusilándolos. EE.UU amenaza con la guerra.

La oposición a Castelar de la izquierda republicana. Pi y Margall. Las cortes retiran su confianza al ejecutivo, lo que llevaría de nuevo a la república federal. Los militares no están conformes. Pavía disuelve la Asamblea Nacional con la Guardia Civil. Apenas hubo resistencia, lo que demuestra la debilidad de la República, para unos demasiado y para otros demasiado poco. Se hace cargo del gobierno provisional de nuevo el general Serrano, intentando estabilizar el régimen. El 29 de diciembre de 1874 se pronuncia Martínez Campos en Sagunto proclamando como rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II.

Por si acaso (direcciones útiles para desamortizar)

http://es.wikipedia.org/wiki/Desamortizaci%C3%B3n

http://www.arrakis.es/~jmra/desamort.htm

http://club.telepolis.com/darnil/Historia/Desamort.htm

http://html.rincondelvago.com/desamortizaciones-espanolas.html

http://1898.mforos.com/1026832/5423708-la-desamortizacion-eclesiastica-de-mendizabal/

sábado, 31 de octubre de 2009

Tema 3. Revolución Liberal en el reinado de Isabel II.


0. La guerra carlista
1. LA ETAPA DE LAS REGENCIAS (1833-1843)
1.1. Mª Cristina 1833-1840
1.2. Espartero 1840-1843
2. EL REINADO DE ISABEL II (1843-1868)
2.1. Década moderada 1844-1854
2.2. Bienio progresista 1854-1856
2.3. Vuelta al moderantismo y crisis 1856-1868


0. El conflicto dinástico y la guerra carlista

Fernando VII no tuvo descendencia hasta que nació Isabel. Las leyes castellanas permitían el reinado de una mujer, pero las borbónicas (Ley Sálica) lo impedían. Fernando publica la Pragmática Sanción anulando dicha ley. Los absolutistas, por su parte, se habían ido acercando a Carlos María Isidro, hermano de Fernando y heredero según la Ley Sálica. Éste intentó convencer a Fernando de que anulara la Pragmática Sanción, lo que llevó a un enfrentamiento entre ambos. Fernando VII murió en 1833 dejando a Isabel con tres años y con un candidato Carlos María Isidro que aunaba a los absolutistas.

De la regencia se ocupó la esposa de Fernando VII, Mª Cristina de Borbón, quien hubo de apoyarse en los liberales, puesto que los absolutistas estaban con su cuñado. Estos serán llamados carlistas. Los carlistas eran antiliberales y tradicionales. Agrupaban a gran parte de la nobleza rural, gran parte del clero y los campesinos especialmente del norte, País Vasco, navarra, gran parte de Cataluña, Aragón y Valencia. Pequeños propietarios, artesanos o arrendatarios empobrecidos que desconfiaban de la igualdad jurídica, la separación e la Iglesia y el Estado y sobre todo, de la abolición de los fueros. El lema de los carlistas fue "Dios, patria, Rey", y más tarde "Dios, patria y fueros", aunando los conceptos de monarquía de derecho divino y las leyes tradicionales.

La primera guerra duró 6 años. Se inició con el levantamiento carlista en el País Vasco y Navarra. Sin embargo, las grandes ciudades como Bilbao, que tenían un desarrollo industrial importante y una burguesía pujante, se mantuvieron fuera del carlismo. Los carlistas se organizaron en guerrillas, las llamadas "partidas". El más importante de ellos fue el general Zumalacárregui, que murió en el sitio de Bilbao. Carlos recibió el apoyo de las potencias absolutistas como Rusia, Austria y Prusia, mientras que Isabel contó con el apoyo de Inglaterra, Francia y Portugal.

Dentro del carlismo distinguimos los transaccionistas, partidarios de un acuerdo con los liberales, y los intransigentes o "apostólicos". Después de la victoria de Espartero, los carlistas, de la mano del general Maroto firmaron el Acuerdo de Vergara (Abrazo de Vergara, 1839). Este acuero permitía la integración del ejército carlista en el isabelino y la negociación de los fueros en el País Vasco y Navarra. Algunas partidas, al mando del general Cabrera, continuaron en el Maestrazgo (Castellón).


1. LA ETAPA DE LAS REGENCIAS (1833-1843)
1.1. Mª Cristina 1833-1840

Confirma en el gobierno a CEA BERMÚDEZ, un absolutista ilustrado que estaba con Fernando VII (1832-34). A su favor se puede decir que facilita la transición al régimen liberal. Reformas administrativas como la creación del ministerio de Fomento. A su cargo Javier de Burgos, que ordena la división en provincias (1834) y la creación de subdelegados de fomento (gobernadores civiles).

Los liberales presionan y para salvar el trono, Mª Cristina llama a Fº MARTÍNEZ DE LA ROSA (enero 1834), conocido del trienio liberal. Confecciona el ESTATUTO REAL (1834)

- Inspirado en la Carta Otorgada francesa de 1814. Pero incompleta.
- No contempla ni soberanía nacional ni siquiera declaración de derechos.
- No habla del poder ejecutivo ni judicial
- Las cortes no tienen potestad legislativa, ya que es una "gracia real", eso sí, tenían derecho de petición. Sólo votaban los impuestos.
- Se dividían en:
       - Estamento de los Próceres: designación real, obispos, grandes de España...
       - Estamento de Procuradores: sufragio censitario (0'15% de la población)

Los liberales defenderán, pues sus ideas no en las Cortes, sino en la prensa, las tertulias y clubs. Se distinguen ya los moderados y progresistas.

1835. Año de malas cosechas y cólera, lo que da movimientos populares, instigados por la burguesía. En Barcelona se queman conventos y fábricas. Se forman Juntas, apoyadas por la milicia urbana, asumen el gobierno y presentan reivindicaciones (convocatoria a cortes, reforma de la ley electoral y libertad de imprenta. Martínez de la Rosa dimite y se nombra al CONDE DE TORENO. Estalla una sublevación carlista.

La Corona llama a JUAN ÁLVAREZ DE MENDIZÁBAL, progresista, muy trabajador y en seis meses crea las diputaciones provinciales para controlar a las juntas y apoyado por procuradores. Convierte la Milicia Nacional en Guardia Nacional para hacer frente a los Carlistas. Tiene que dimitir por la fuerte oposición. Se llama a FRANCISCO JAVIER ISTÚRIZ, moderado. Los progresistas son fuertes en las grandes ciudades (porque son burgueses). Reanudan los pronunciamientos (julio y agosto de 1836). Levantamientos en ciudades. Pronunciamiento de los Sargentos en la Guarnición de la Granja (agosto). Todo obliga a Mª Cristina a proclamar la Constitución de 1812.

Gobierno de JOSÉ Mª CALATRAVA, progresista. Inicia la revolución liberal, con la promulgación de la Constitución de 1837, revisión de la de 1812; y otra serie de leyes para acabar con el Antiguo Régimen.

CONSTITUCIÓN DE 1837, tiene elementos progresistas y moderados

Elementos progresistas.

- Soberanía nacional, aunque en ningún artículo se reconoce.
- Derechos individuales, libertad de imprenta
- Ayuntamientos nombrados por los vecinos
- Milicia Nacional

Elementos moderados

- Potestad de legislar reside en las Cortes con el Rey
- Poderes del rey: convocar, suspender y disolver Cortes
potestad de legislar, nombrar y separar libremente a los ministros
- Estructura bicameral:
       - Senado, elegido por el rey
       - Congreso de Diputados: sufragio directo y censitario (22%)
Son los propietarios y "capacidades", profesiones liberales,
administración, ejército...
- Religión católica: obligatoriedad de sostener a la Iglesia Católica

Valoración, constitución progresista, aunque no volvía a los principios de 1812 y sólo significaba una concesión a los progresistas templados y moderados más progresistas, como demostraba la elección del gobierno por el rey, pero aprobado por las cortes. Aquí se ve el supuesto papel moderador de la Corona. Algunos piensan que es más técnica que la de 1812, pero está a medio camino entre ésta y el Estatuto Real. Recoge el constitucionalismo vigente en Europa (Francia, 1830, Luis Felipe de Orleans; y Bélgica 1831). Para Solé Tura, es de inspiración francesa, sin embargo, dice, no llevó consigo la consolidación de un régimen semejante al francés. Los jefes de Estado no fueron árbitros, sino que entregaron el poder a sus políticos favoritos.

OBRA LEGISLATIVA DEL GOBIERNO DE CALATRAVA.

- Favorecer el mercado nacional.
- Disolución del régimen señorial y los mayorazgos. Se suprimen los jurisdiccionales y los solariegos pasan a ser propiedad de la nobleza
- Abolición del diezmo
- DESAMORTIZACIÓN ECLESIÁSTICA DE MENDIZÁBAL. (ver tema aparte)

Los moderados preparan rebeliones, aunque algunos colaboran con el gobierno. Ganan las elecciones de 1837 y vuelven al poder, recortando la Constitución (con la ley de prensa y la ley de Ayuntamientos). Sin embargo consolidan los cambios. Su nuevo proyecto de ley de municipios, de carácter centralista provocan una nueva oleada de protestas y hacen caer a Mª Cristina (octubre 1840), que se exilia.

1.2. Espartero 1840-1843

General progresista, de gran prestigio por la guerra carlista. Va nombrando como jefes de gobierno a hombres de su confianza, gracias a las prerrogativas de la Constitución de 1837.

Es un período de inestabilidad política:

- En el ejército: entre los ayacuchos (partidarios de Espartero) y el resto
- En los progresistas: entre los líderes civiles contra el poder militar, y en el ala izquierda los demócratas, incluso algunos republicanos relacionados con el proletariado urbano.
- En los moderados: conspiran apoyados desde el exilio por Mª Cristina. Dura represión contra ellos.

1842. Insurrección en Cataluña por la noticia de un tratado comercial librecambista con Gran Bretaña. Desde Montjuic se bombardea Barcelona. Espartero está aislado, hay numerosas conspiraciones para su caída: militares moderados, civiles progresistas ya demócratas. S. de Olózaga comienza la rebelión y Narváez, general moderado se enfrenta en Torrejón. En Julio de 1843 Espartero sale al exilio británico.


2. EL REINADO DE ISABEL II (1843-1868)

Consolidación del Estado liberal, de tipo doctrinario, conservador. El partido moderado copa el poder excepto en el bienio 1854-56.

2.1. Década moderada 1844-1854

Tras la inestabilidad política se nombra a Isabel mayor de edad en noviembre de 1843. Sube al poder NARVÁEZ, el Espadón de Loja (1843). Se elabora la CONSTITUCIÓN DE 1845, similar a la de 1837, casi la reproduce íntegramente.

- Moderada: Ley y orden
- Poder legislativo: las Cortes con el Rey
              Senado: nombramiento real y vitalicio, nº ilimitado
              Congreso, sufragio directo y censitario (1%, 400 reales de impuestos directos). Capacidad y propiedad. Es el gobierno de los Capaces. Quedan fuera las ciudades y la mayoría campesina. La ley electoral de 1846 aumentaban los representantes y disminuían los electores.
- La fuente de soberanía es el monarca.
- El ejecutivo está por encima del legislativo:
- Veto regio
- Iniciativa legal del rey
- Convoca, suspende y cierra Cortes
- Suprime el control parlamentario de la Hacienda.
- Las libertades: la de prensa limitada por depósitos previos y tribunales de jueces
- Los poderes locales son elegidos por el gobierno y los gobernadores.
- No hay milicia Nacional
- El poder de arriba abajo: el rey nombra al gobierno: convoca elecciones, prepara la mayoría parlamentaria que le conviene. El mecanismo electoral hace posible este control: A través de Gobernación, los jefes políticos, gobernadores y alcaldes confeccionan las listas electorales.
- Religión católica, con la obligación de mantener el culto.
- No se habla de poder judicial sino de administración de justicia. Se instaura el Tribunal supremo.

Valoración. Giro antidemocrático, de los liberales doctrinarios, así los progresistas "confiarán progresivamente en la revolución como único medio de quitar los obstáculos tradicionales para un sistema representativo " (Solé Tura)

El resto de reformas se hacen por medio de leyes:

- Reordenación territorial. Ley municipal. Centralismo, con las provincias de Javier de Burgos. País Vasco y Navarra conservan sus fueros con recortes. Se crean los gobernadores civiles.
- Orden jurídico unitario. Código penal
- Reforma de la instrucción pública: Pedro José Pidal la universidad
- Modernización del ejército, sobre todo de la Marina.
- Instauración de la Peseta.
- Reforma de Hacienda de Alejandro MON, que dura hasta hoy:
             - Impuestos directos: contribución (sobre propiedades inmobiliarias urbanas
                  y rendimientos de fincas rústicas, 25% de los ingresos).
              - Impuestos indirectos: de consumos, y transmisión de bienes.
              - Monopolios
- Creación de la GUARDIA CIVIL, para el orden público, los bandoleros, es la contrarréplica a la Milicia Nacional. Creada por el Duque de Ahumada. Un cuerpo para-militar.
- Administración funcionarial: jerarquía, racionalización y selección de miembros. BRAVO MURILLO (1852), con normas de acceso a la función pública.

Es una época en la que la práctica política está regida por los militares, por lo que se utiliza el término de "parlamentarismo pretoriano". También es importante el papel de la Corona, que más que moderadora de las fuerzas políticas, va dejando el poder a su camarilla, expulsando sistemáticamente a los progresistas.

Para mejorar las relaciones con la SANTA SEDE, (deterioradas por la desamortización de Mendizábal) en 1851 se firma un concordato. La Santa Sede acepta la desamortización a cambio de que el Estado asuma la obligación de sostener a la Iglesia.

España y 1848. La oleada revolucionaria en toda Europa es temida y Narváez, ante las noticias de París, asume poderes excepcionales. Hay revueltas en marzo en Madrid y en verano en Levante, Andalucía, Cataluña... Están impulsadas por los progresistas, demócratas y republicanos. A la vez estalla la 2ª Guerra Carlista, una vez muerto Carlos Mª Isidro y sustituido por su hijo, el conde de Montemolín (Carlos VI para sus seguidores). El gobierno se hace más conservador y no se nota la oleada revolucionaria. Como recompensa, la Santa Alianza (Prusia, Rusia y Austria) reconocen a Isabel II, aunque les atraían más los carlistas.

El gobierno se hace más conservador, y en 1852, BRAVO MURILLO, jefe de gobierno -famoso por construir el Canal de Isabel II-, presenta luna reforma constitucional de carácter antiparlamentario y autoritario, muy similar a la de Luis Napoleón en Francia. Una especie de dictadura tecnócrata. La oposición es total y coinciden moderados, progresistas... Bravo Murillo dimite en diciembre de 1852. Le suceden gobiernos inestables y corruptos como los de Roncali, Lersundi o Sarturius, que es incluso rechazado por la Corona, el pueblo, los progresistas, moderados...

2.2. Bieno progresista 1854-1856.

Más que una revolución son tres:

- Revolución desde arriba: moderado. Leopoldo O'DONNELL se pronuncia en la VICALVARADA
- Le apoya el joven Cánovas con el MANIFIESTO DEL MANZANARES.
- Movilización civil de los progresistas, Las tres jornadas gloriosas. Revolución desde abajo: Juntas de Salvación, con ideario democrático y republicano en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Granada y San Sebastián.

Para frenar la Revolución, la reina encarga a Espartero, que comparte el poder con O'Donnell. Es un pacto entre moderados y progresistas.

Se elabora la CONSTITUCIÓN DE 1856 -NON NATA-, de carácter progresista

- Soberanía nacional
- Limitación de poder a la Corona, aunque ésta tiene aún la iniciativa legislativa, sanciona y promulga las leyes y derecho de veto.
- Congreso y senado electivos. Con diputación permanente
- También elegidos los gobiernos locales y provinciales.
- Amplia declaración de derechos.
- Milicia Nacional
. Confesionalidad del Estado pero no persecución de otros cultos.

Reformas económicas en el sistema financiero como las leyes para las Sociedades Anónimas y que el banco de emisión sea sólo el Banco de San Fernando, antiguo San Carlos, que pasa a llamarse Banco de España. También se elabora la normativa para la construcción ferroviaria, la red básica radial y se trata de atraer capital francés (Ley General de Ferrocarriles). Quizás lo más importante es la DESAMORTIZACIÓN DE MADOZ.

Estos dos años son muy inestables: los carlistas (1855-56); conflictividad social con las primeras huelgas generales en Cataluña /junio 1835). Reivindican la libertad de asociación, jornada de 10 horas y tribunales paritarios para mediar los conflictos laborales.

El pacto con O'Donnell se rompe y éste, apoyado por la Corona forma gobierno en julio de 1856

2.3. Vuelta al moderantismo y crisis. 1856.1868

O'Donnell, forma la Unión Liberal, alternándose en el poder con Narváez. Hasta 1858 se suceden varios gobiernos moderados y centralistas. Entra de nuevo en vigor la constitución de 1845.

En 1857 entra en vigor la Ley de INSTRUCCIÓN PÚBLICA DE Claudio MOYANO, con la enseñanza primaria obligatoria. También en ese año se hace el primer censo de población. De junio de 1858 hasta febrero de 1863 O'Donnell gobierna con la Unión Liberal, que más que un partido es un proyecto político al que apoyan algunas élites, los más progresistas de los moderados y los más moderados de los progresistas.

Es un período de estabilidad política, se asegura la mayoría en Cortes, pero también una representación minoritaria de moderados y progresistas. También es una época de progreso económico que incita al entusiasmo en la intervención en el interior. Para buscar prestigio internacional se hacen expediciones: Guerra de Marruecos (69-60), Santo Domingo (61-65), México (61-62), Pacífico (63-66) y la Conchinchina (56-63). Responde también al espíritu del nacionalismo romántico.

Los problemas del período son el levantamiento carlista de San Carlos de la Rápita, la insurrección de campesinos andaluces (1857 en Utrera y El Arahal, y 1861 en Loja) y las discusiones internas dentro de la Unión Liberal.

La crisis comienza en 1863 por la inestabilidad política, con siete gobiernos en cinco años, incluyendo los de Narváez y O'Donnell. Se descompone la Unión Liberal. Los progresistas se niegan a seguir participando en el fraude de las elecciones, acercándose a los demócratas. Prim y otros militares progresistas comienzan los pronunciamientos como el de Villarejo de Salvarés (enero 1866). Los demócratas aumentan sus seguidores. Se sublevan los Sargentos en el Cuartel de San Gil (junio 1866) con rápida represión (66 fusilados) Intelectuales como Castelar (demócrata) se destituye de su cátedra. Las universidades se movilizan, los estudiantes se enfrentan a la Guardia Civil con varios muertos en la NOCHE DE SAN DANIEL (abril 1865)

Acompaña una crisis económica, financiera al hundirse las acciones del ferrocarril y la bolsa por la especulación; crisis en la industria catalana por la guerra de Secesión americana que corta la importación de algodón. Además hay una crisis de subsistencia en 1867.68. Finalmente hay una crisis social por el descontento del paro y la burguesía financiera se va alejando del régimen y de la corona. Progresistas, demócratas y republicanos planifican una estrategia común, el PACTO DE OSTENDE (agosto de 1866). Los unionistas, muerto O'Donnell (noviembre 1867) se unen al pacto. A la corona sólo le queda la camarilla, con sectores de la nobleza y la Iglesia. Pronunciamiento en setiembre de 1868 con TOPETE en Cádiz, Prim y Serrano (antiguo unionista) derrota a los isabelinos en Alcolea. ¡VIVA ESPAÑA CON HONRA! La reina se exilia en Francia.